Se nota a leguas, que el control de calidad en el futbol mexicano no existe, que a nadie le importa quién viene a la Liga MX o al Ascenso MX... lamentable, pero real.

Diego Armando Maradona ganará 150 mil dólares mensuales, cantidad equiparable a la de entrenadores consagrados del futbol mexicano, de los de más alto salario, por eso es una falta de respeto que lo hayan contratado en Dorados de Sinaloa.

Claro, los empresarios pueden hacer de su dinero lo que se les pegue su reverenda gana, pero no hay duda de que Maradona es solamente un imán de taquilla que ni idea tiene de lo que va a hacer y de los objetivos que debe pretender siempre una institución como esta.

Diego Armando Maradona está enfermo, es un adicto. Durante el Mundial de Rusia, lo vi en diversas ocasiones en los estadios y el espectáculo fue deplorable, de hecho, una buena parte de la élite de ex futbolistas que ahí estaban, también se indignaron al grado de solicitar la expulsión de este hombre para que ya no pueda acudir a los estadios.

Antes de pensar en dirigir, debería pensar en iniciar un tratamiento contra las adicciones, porque no es un ejemplo que represente los valores del deporte, por más grande que haya sido en el campo, por más que haya ganado el Mundial de 1986 él solo, por más que se sienta Dios.

Llamar la atención de un equipo deprimido en resultados y que está acostumbrado a éxitos en la división de ascenso, debe ser su objetivo, quiero pensar eso...

A Dorados de Sinaloa lo transmite ESPN, empresa perteneciente a Disney, por lo que los altos ejecutivos de Nueva York  no deben estar muy orgullosos de la nueva contratación, ya que es una empresa de altos valores que no entenderían por qué un adicto es el entrenador de un equipo profesional de futbol.

Maradona es quien alguna vez disparó un rifle de diábolos a periodistas, quien salió escoltado por una enfermera de un estadio en el Mundial de 1994 por dopaje, el mismo que es capaz de tomarse 18 mojitos en 20 minutos en Cuba, el mismo que pasó a la historia del futbol engañando a un árbitro tunecino al anotar un gol con la mano que bautizaron como La Mano de Dios.

Ese es Maradona, ni más ni menos. Así que por más que venda boletos y la gente lo vaya a ver, será efímero y desagradable su paso por el futbol mexicano.

La división de ascenso había sido formadora de nuevos entrenadores.  De ahí salieron José  Luis  Sánchez  Solá, Marcelo Michel Leaño, Rafael Puente del Río, Alfonso Sosa, Gabriel Caballero, Hernán Cristante, Diego Ramírez, Joaquín del Olmo y otros más que demostraron con conocimientos que eran capaces de entender que había una nueva generación de técnicos. Hoy  ese  concepto  lo  han  tirado a la basura en Sinaloa.  

@gvlo2008
gerardo.velazquez@eluniversalbgwire.com.mx

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