Secuelas del gran Clásico Nacional

Enrique Beas

Raúl Gudiño dio el paso importante en el mejor escenario

Con más tiempo para entender lo que arrojó el Clásico Nacional 231, en el potrero de Santa Úrsula, hay puntos que vale la pena entender:

1.— Chivas celebra el empate por el gran trabajo del portero. Se dudaba mucho, después de la novela de Rodolfo Cota, poder contar con plena seguridad de un buen arquero, y Raúl Gudiño dio el paso importante en el mejor escenario.

2.— Es cierto, el Guadalajara sigue sin estar en zona de Liguilla, pero la renta en sus últimas dos visitas es buena. Antes del segundo parón por la fecha FIFA, si Chivas por fin encuentra quitarse la losa de no saber ganar en casa, no tengan duda que se meterá a la Fiesta Grande.

3.— Caso contrario del América, que parece vivir una crisis existencial. Me explico: después de su mala racha, ha sumado 10 puntos de sus últimos 12 posibles. El problema son sus temas extracancha.

4.— El ataque del América perdió credibilidad en el partido más importante de nuestro país, pero Oribe Peralta levanta la mano para ser el referente del equipo. El gol del Clásico lo hace Ibargüen, pero los huevos para ir a pelear un balón muerto, fueron del Cepillo.

¡Bienvenidos, bienvenidos! A esas secuelas del Clásico Nacional, donde no se pagan apuestas y la gente de Pumas sigue sin entender al nuevo Van Rankin.

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