Investigar para dejar huella en la sociedad

Andrea Bedoya López

Como ganadora del Premio “Fundación UNAM a la Innovación Farmacéutica 2017” me gustaría hablarles sobre lo que significó para mí la participación en la convocatoria y el resultar ganadora del primer lugar en la categoría posgrados.

Desde pequeña siempre he tenido interés en el estudio de los microorganismos y el cultivo celular, ya desde la escuela hice parte de semilleros de investigación que me permitieron consolidar mi interés por la biotecnología y la biología molecular. Cuando comencé mi pregrado en la Universidad Nacional de Colombia tenía claro que quería ser Ingeniera Biológica y desempeñarme en el campo de la biotecnología, mi curiosidad y ganas de aprender me llevaron a ser parte de grupos de investigación desde el inicio, lo que me introdujo en el trabajo de laboratorio en investigación y en el campo de la biología molecular. Mis inicios en el área de ciencias de la vida fueron en el grupo de sistemática molecular de la Universidad Nacional de Colombia; en aquel entonces trabajaba con la Dra. Sandra Uribe, como Auxiliar de Investigación para la descripción filogenética de mariposas de importancia ecológica en Colombia y como Monitor Académica de la asignatura de Biología Celular y Molecular de la Facultad de Ciencias en dicha universidad.

En 2008 obtuve mi título de Ingeniera Biológica en la Universidad Nacional de Colombia, donde adquirí los conocimientos básicos en el área de la biotecnología. El trabajo de grado se basó en la producción biológica de hidrógeno a partir de aguas residuales, del cual se derivó una publicación en el tema. En 2010 obtuve mi título de maestra en Ciencias-Biotecnología en la misma universidad, en el campo de la biolixiviación de hierro en caolines con interés industrial. En el proyecto de maestría trabajé en asociación universidad-empresa con la compañía Cementos Argos S.A (Colombia), lo que me permitió desarrollar habilidades tanto en el ámbito académico como empresarial, facilitándome las herramientas para la administración y coordinación de proyectos. Dada esta experiencia, posteriormente trabajé como directora de producción en una empresa dedicada a la producción de hongos y bacterias para la industria agro-industrial de control biológico de plagas.

El salto al campo farmacéutico lo di al comenzar mis estudios de doctorado en ciencias biomédicas en la Universidad Nacional Autónoma de México, en la cual obtuve mi grado en febrero de 2017. En la actualidad me desempeño como coordinadora de operaciones en el Laboratorio Nacional de Citometría de flujo del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, allí, además de las labores de coordinación, junto al equipo de trabajo del Laboratorio Nacional estamos implementando protocolos para el análisis pre-clínico de moléculas de interés farmacéutico y protocolos para la ayuda disnóstica de Leucemias en niños por Citometría de flujo.

Durante el doctorado trabajé en el estudio de la respuesta molecular de células productoras de tPA (Biofármaco), ante un tratamiento térmico que permite el aumento de la producción del biofármaco y, por tanto, se estima que puede afectar directamente los costos de producción del mismo. Con este trabajo participé en la convocatoria de la cual resulté ganadora.

El trabajo está fundamentado en que el uso de proteínas recombinantes se ha incrementado en los últimos años, impulsando la investigación en el conocimiento de los mecanismos de producción de proteínas recombinantes endógenas humanas. Las proteínas recombinantes usadas en humanos tienen algún tipo de modificación postraduccional; para producirlas es necesario el uso de cultivos celulares en los cuales se garantice que las proteínas expresadas son similares a las humanas. Uno de los principales retos para la industria farmacéutica es la mejora en la productividad, siendo la variación en la temperatura de cultivo una estrategia para favorecer este proceso y por tanto impactar directamente en la mejora de la producción y la disminución de los costos finales del producto.

En el trabajo realizado se analizó el efecto de la hipotermia moderada en cultivos de células de ovario de hámster chino (CHO) recombinantes productoras de activador de plasminógeno tisular (tPA), realizados en condiciones bifásicas (cambio de temperatura de 37 a 30°C a las 48 h de cultivo). Se determinaron los parámetros cinéticos y los rendimientos específicos de consumo y producción. En los cultivos bifásicos y control se obtuvo una concentración celular final de 2.7 x 102 cel/mL. Para los cultivos bifásicos se observó un aumento de más de 6 días en la viabilidad celular con respecto al cultivo control. Por efecto de la variación en la temperatura en los cultivos bifásicos aumentó  la productividad volumétrica de la proteína recombinante en 2.2 veces y la productividad específica en 1.6 veces.

El estímulo térmico desencadenó cascadas de señalización celular que llegan al núcleo, la expresión diferencial de los genes provocan la atenuación de la transcripción, la reorganización de la cromatina, el arresto celular y la atenuación de las señales de apoptosis. También se observaron cambios en el metabolismo de carbohidratos, aminoácidos, nucleótidos y lípidos, así como la alteración de genes que codifican para proteínas localizadas en las mitocondrias y la sobreexpresión de genes para biosíntesis de ATP y NADH. La sobreexpresión de los genes que codifican para las proteínas CIRP y RBM3 confirmaron el efecto de la hipotermia moderada observado en otros trabajos, y podría sugerir una estabilización de la vida media de los RNAm. No se encontró variación en la expresión del gen que codifica para el tPA sin embargo, se observó la sobreexpresión de genes asociados a la biogénesis de ribosomas y  el complejo de translocación. De igual forma se observaron cambios en genes que codifican para enzimas que podrían modificar el procesamiento de proteínas procesadas a través del RE y sus patrones de glicosilación o modificaciones postraduccionales. Los cambios en genes relacionados con la membrana celular, receptores, vesículas secretoras, citoesqueleto, entre otros, sugiere una compleja red que podría modificar la secreción de proteínas y que estarían relacionados con el aumento en la producción de PR.

Todos estos cambios favorecieron la secreción de la proteína terapéutica y señalan los genes claves que pueden ser modificados para producir líneas recombinantes más productivas.

Por todo lo anterior, la importancia de este trabajo radica en que al dilucidar los genes claves en el aumento de la producción de biofármacos puede haber disminución de los costos de producción de los biofármacos al tener cultivos de células más eficientes, lo que puede impactar directamente a los pacientes bajo tratamiento, al tener menores costos del producto final.

Para mí ha sido un honor participar en esta convocatoria y recibir por parte de los organizadores esta distinción. Porque como investigador en formación en el área farmacéutica trabajé en este proyecto de tesis con la convicción de que el avance que lograra va a contribuir al avance de la ciencia y, a mediano o largo plazo en mejorar las condiciones de vida de la población.

Me es grato saber que este tipo de estímulos existen y que se reconozca el esfuerzo y empeño que ponemos en nuestros trabajos de grado. Esto me impulsa a continuar por este camino y me compromete a entregar a la sociedad más resultados que puedan contribuir a la salud de la población mexicana. El hecho de que la industria privada, el gobierno y la Universidad se unan para entregar estos estímulos es una muy buena oportunidad para mostrarle a los jóvenes que están iniciando sus carreras o decidiendo qué hacer en su etapa profesional que en México hacemos buena ciencia y que ésta se puede aplicar tanto a nivel industrial como en la población.

La difusión de estos eventos también permite a los mexicanos saber qué es lo que hacemos en la academia y que somos una gran cantidad de profesionales trabajando por el bienestar y el desarrollo científico y tecnológico del país. Es una manera de exaltar a nuestros profesionales y darles la importancia que tienen, de crear como sociedad mexicana nuestros propios modelos. Saber que no sólo los científicos extranjeros hacen descubrimientos y avances, sino nosotros, como mexicanos, también lo hacemos y aportamos nuestro grano de arena. El hecho de reconocer los trabajos en ciencias propicia que las generaciones futuras, tanto de jóvenes empezando sus carreras y de niños, vean que hacer ciencia no sólo trae recompensas personales, sino que nuestros trabajos son reconocidos y valorados.

Yo, como madre de una pequeña y partícipe de su formación, muchas veces veo con tristeza que la única referencia que tiene mi hija de los medios de comunicación sobre el quehacer científico es la de “científico loco”, que no hay modelos que los chicos puedan copiar para entender que también a través del conocimiento y el estudio es que la persona puede transcender y dejar huella para la sociedad. Además, a la luz de nuestra realidad latinoamericana, donde estamos buscando la igualdad y equidad de géneros, considero que aún nos faltan más modelos femeninos donde se exalte el trabajo e inteligencia de la mujer como agente de cambio en la sociedad y no sólo su apariencia física, que es lo que comúnmente ves en revistas y medios de comunicación

Para terminar, quiero hacer un llamado a la comunidad a continuar con este tipo de estímulos, a apoyarnos y permitirnos continuar nuestra labor. A que reconozcamos a nuestros jóvenes, científicos, médicos, matemáticos, ingenieros etc., que contribuyen día a día al avance del conocimiento y al desarrollo del país. A no sólo exaltar a los artistas del entretenimiento y a una cara bonita, sino a reconocer lo que es verdaderamente importante para crear modelos de sociedad.

 

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