Sobre el retiro de Margarita Zavala

Alejandro Hope

Pregunta: ¿Por qué se retiró de la contienda su candidata?

Respuesta: Por dos razones.

Primero, en un entorno de alta polarización, con la elección convertida en un referéndum sobre Andrés Manuel López Obrador, una alternativa independiente de centro derecha no pudo obtener tracción entre los votantes. Sin perspectiva real de triunfo, se dificultaron las adhesiones, escasearon los respaldos y se secó el financiamiento. Y eso acabó siendo un bucle de retroalimentación, muy difícil de romper dada la inequidad estructural que enfrentan las candidaturas independientes.

Segundo, asumiendo correctamente que hay un escenario plebiscitario, Margarita no quiso dificultar la decisión ética de sus partidarios. Ya sin posibilidades de victoria, consideró que era mejor quitar una loza de la conciencia de sus posibles votantes y dejarlos sufragar sin ataduras.

P. ¿Le gustó la decisión?  

R. Yo hubiese preferido llegar hasta el final, aún si eso hubiese significado hacer una campaña testimonial y quijotesca. Pero no era mi nombre en la boleta. Margarita llegó a este punto después de una larga y personalísima deliberación. No puedo más que respetar y acompañar su determinación.

P. ¿Qué queda de todo esto?

R. Quedan ideas. Quedan propuestas, queda un programa. Queda mucho material para el futuro, para que otros lo retomen, para que otros lo discutan, para que otros lo pongan en práctica.

Queda un equipo de primerísima calidad, encabezado por jóvenes talentosos, que tiene mucho camino por recorrer y mucha historia por escribir. 

Queda la simiente de algo distinto. La aspirante pidiendo firmas en un avión, con cortesía, con decencia, con sonrisa en la cara, sin más aparato que su teléfono celular. La candidata volanteando en un crucero de Iztapalapa, acompañada de jóvenes voluntarios, sin avisarle a los medios, haciendo política a la antigüita. Las redes virtuales y reales de miles de personas que le entraron a la campaña, sin esperar puesto, bono o comisión. 

A la larga, eso perdura más que una avalancha de spots.

P. ¿Va a sumarse a otra campaña presidencial?

R. No.

P. ¿Cómo piensa votar?

R. En la boleta presidencial, voy a seguir cruzando el emblema de Margarita Zavala, a sabiendas de que eso significa anular mi voto. No puedo en conciencia actuar de otro modo. Ya en las demás boletas, en las legislativas y en las locales, trataré de votar por los equilibrios y los contrapesos.

Ahora, ese soy yo. Cada quien tiene que activar su músculo moral, reflexionar sobre lo que quiere y no quiere, y votar en concordancia. No hay más.

P. ¿Se arrepiente de algo?

R. De absolutamente nada. Participar en esta campaña, con todos sus vaivenes, ha sido una gran experiencia. No tengo más que agradecimiento hacia Margarita y su equipo, por haberme dejado ser parte de la aventura.

P. ¿Qué sigue? ¿Tiene futuro el movimiento?

R. Ninguna victoria es permanente, ninguna derrota es para siempre. Después del primero de julio, puede venir una reconfiguración del sistema político, particularmente si gana ya saben quién. Y en ese escenario, van a ser necesarias figuras que reconstruyan la oposición, redefinan las formas de hacer política y armen instituciones nuevas, sean partidos u organizaciones sociales. Margarita puede ser (y creo que será) una de esas figuras.

P. ¿No anda usted demasiado optimista después de lo sucedido?

R. Mi apellido es (literalmente) esperanza, ¿no?  

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