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Los pacificadores (I)

El resultado de los llamados foros de pacificación organizados por el equipo del presidente electo López Obrador es un documento inmanejable, sin pies ni cabeza, sin orden ni concierto, donde se trata todo y nada
29/10/2018
02:03
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El equipo de transición prometió que el 24 de octubre daría a conocer el resultado de los llamados foros de pacificación. El equipo de transición cumplió: ese día, presentó un documento titulado Aportaciones de los Foros Escucha para Construir la Agenda de Políticas de Estado para la Construcción de la Paz entre Todos (sí, construir y construcción en el mismo título).

Ojalá hubieran incumplido. El resultado es un documento inmanejable, sin pies ni cabeza, sin orden ni concierto, donde se trata todo y nada.

Esta cosa es demasiado grande y desordenada para reseñarse en una sola columna, pero van algunos apuntes sueltos (Carlos Vilalta hizo otros: https://bit.ly/2D6GCO1):

1. El documento no es, en sentido estricto, una relatoría de una serie de eventos. No es tampoco un documento de política pública. Es un champurrado donde no está claro quién dijo qué cosa, si se está leyendo la opinión de los participantes en los foros o los puntos de vista de los organizadores y redactores. En la sección de metodología se señala que “las aportaciones son de las y los participantes y no son de las/los organizadores, aunque se evitó el entrecomillado”. Sin embargo, en varios momentos, se combinan comentarios muy concretos con elaboraciones teóricas que se parecen en redacción a los capítulos iniciales. Ejemplo tomado de la sección sobre mujeres: “Se dijo que hay falta de compromiso para dar seguimiento a los casos, lo que se exhibe en la falta de recursos para gestionar pruebas físicas de la violación. El machismo no sólo es replicado por individuos y familias, sino también al interior de las instituciones (Toluca, Estado de México)” ¿Quién dijo eso? Alguien en un foro en Toluca, supondría uno. ¿Pero dijo todo eso o hay aquí algo de la cosecha de los compiladores? Lo ignoro.

2. El concepto central es, al parecer, la construcción de paz. Esta es la definición que utilizan: “el conjunto de iniciativas, esfuerzos y procesos que a largo plazo buscan la construcción de sociedades y comunidades armoniosas y estables, abordando las causas estructurales de los conflictos violentos”. Si no les quedó muy clara la idea, pueden recurrir a un esquema (p. 27), donde está la construcción de paz en el centro y de allí salen doce flechas hacia conceptos como “Derechos Humanos, Cohesión y Bienestar Social”, “Pueblos Originarios”, “Políticas de Drogas y Armas”, y “Desarrollo Sustentable de Territorios”. De allí, se derivan 23 flechas más hacia subgrupos o subtemas como “LGBTTTI”, “Derecho a la verdad e información”, “Afrodescendientes” y “Combate a la desigualdad”. Si todavía tienen dudas, pueden referirse a otro esquema (p. 28), donde además de todo lo anterior, se incluyen las dependencias que pondrían en práctica las políticas específicas: ese tiene 122 burbujas de colores dispares (sin código explicativo). Se sugiere usar una lupa.

3. Algunas frases parecen tomadas de la sección de autoayuda de la librería de un Sanborns. Va un ejemplo: “Los procesos de sanación individual y colectiva permiten movilizar las energías del pasado, antes paralizadas por el trauma, proyectándolas hacia el futuro y así contribuir a la reconstrucción de la vida y la sociedad”. Va otro: “El paradigma que debe imperar es cuidaré de mí mismo/a y también de los demás”. Y luego, en una sección sobre iglesias, se señala que éstas deben tener “incidencia en medios masivos, incluyendo redes sociales, para la promoción de una espiritualidad de la paz justa”. De nuevo, es imposible saber si esas son opiniones de alguien en algún foro o si representan de algún modo el pensamiento de los redactores.

Seguimos el miércoles.

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