Ciencia y Salud

Crean nuevos antibióticos a partir del veneno de un alacrán

Son eficaces contra M. tuberculosis, bacteria causante de la tuberculosis, y S. aureus, patógeno que puede causar desde infecciones de la piel hasta neumonía, septicemia, meningitis…

El alacrán Diplocentrus melici es originario de Veracruz. Foto: UNAM
22/05/2026 |05:00
Roberto Gutiérrez Alcalá
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A partir del veneno del alacrán Diplocentrus melici, originario de Veracruz, Lourival Possani Postay, investigador del Instituto de Biotecnología, campus Morelos, de la UNAM —en colaboración con Rogelio Hernández Pando, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), y Richard Zare, de la Universidad de Stanford, en California, Estados Unidos—, logró elaborar dos nuevos antibióticos que han demostrado ser bastante eficaces contra Mycobacterium tuberculosis, bacteria causante de la tuberculosis, y Stahaphylococcus aureus, patógeno que puede causar desde infecciones de la piel hasta neumonía, septicemia, meningitis, endocarditis y osteomielitis, sobre todo en entornos hospitalarios.





“Del veneno del alacrán D. melici conseguimos aislar dos moléculas incoloras, denominadas benzoquinonas, que al contacto con el aire se oxidan y se vuelven azul una y roja la otra, así como determinar su estructura y sintetizarlas. La benzoquinona azul actúa contra M. tuberculosis y la roja contra S. aureus”, indica Possani Postay.

La parte que tenía que ver específicamente con M. tuberculosis y la enfermedad que causa en humanos fue abordada por Hernández Pando, quien es un patólogo muy reconocido, en su laboratorio del INCMNSZ.

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“Como el doctor Hernández Pando tiene la posibilidad de inducir la tuberculosis en un modelo murino, pudo estudiar el efecto de la benzoquinona azul y concluyó que es un muy buen antibiótico contra esta enfermedad. Después, aquí, en el Instituto de Biotecnología, continuamos el estudio y descubrimos que también puede matar otras bacterias que nos ocasionan problemas de salud, como Acinetobacter baumannii”, agrega el investigador.

Y para determinar la estructura de ambas moléculas y sintetizarlas, Possani Postay recurrió al doctor Zare, quien es un excelente químico de la Universidad de Stanford.

“Esto fue así porque en mi laboratorio del Instituto de Biotecnología sólo podemos determinar la estructura de proteínas y péptidos, no la de benzoquinonas, que son compuestos heterocíclicos que no contienen aminoácidos”, explica.

Ensayos clínicos

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), a escala mundial, la tuberculosis es la principal causa de muerte por un patógeno infeccioso, una de las 10 primeras causas de mortalidad y una de las principales causas de fallecimientos relacionados con la resistencia a los antimicrobianos.

Aunque esta enfermedad es prevenible y curable, está presente en todos los países y en todos los grupos etarios. Se calcula que en 2024 la contrajeron 10.7 millones de personas en el mundo entero (5.8 millones de hombres, 3.7 millones de mujeres y 1.2 millones de niños) y que 1.23 millones murieron a consecuencia de ella (150 mil tenían el Virus de Inmunodeficiencia Humana).

M. tuberculosis suele afectar los pulmones y se transmite por vía aérea con los tosidos, estornudos o escupitajos de una persona enferma.

Para la OMS, la llamada tuberculosis farmacorresistente ha desatado una crisis de salud pública y ya representa una amenaza para la seguridad sanitaria (es más, clasifica M. tuberculosis como una bacteria de prioridad crítica).

Por lo que se refiere a las enfermedades causadas por S. aureus, son adquiridas con más frecuencia por personas con el sistema inmune comprometido (debido a que esta bacteria también ha desarrollado una resistencia a antibióticos convencionales, la OMS la considera de prioridad alta).

Ahora, Hernández Pando prueba diferentes tipos de nanopartículas para estabilizar y proteger mejor los dos nuevos antibióticos y, de esta manera, introducirlos en el organismo. Por lo demás, ambas moléculas ya cuentan con una patente en México y Sudáfrica.

“Lo que sigue es hacer los ensayos clínicos; sin embargo, éstos implican un gran gasto. Ojalá alguna compañía farmacéutica mexicana nos ayude a hacerlos y, posteriormente, a producir en masa los nuevos antibióticos”, concluye Possani Postay.

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