Los contribuyentes que casi están a los pies del fisco y a su servicio son nada más y nada menos que los de la economía digital. Nos dicen que ya es común ver el ir y venir de repartidores de comida por medio de apps a las afueras de las oficinas centrales del Servicio de Administración Tributaria (SAT), que tiene como jefa a Raquel Buenrostro. Hacen sus entregas en bici o moto repartidores de las principales empresas extranjeras que operan en México, algunas de ellas todavía renuentes a contribuir con los impuestos correspondientes que obtienen por sus ganancias. Nos dicen que no sería mala idea que, así como a los artistas plásticos se les permite pagar impuestos con obras, lo mismo se podría hacer con los repartidores, y que algunas de sus entregas valgan para ponerse a mano, aunque no se salvarían del trámite para comprobar que están al corriente.
Nos cuentan que la Asociación de Bancos de México (ABM) cabildea con el gobierno de la Ciudad de México (CDMX) para invitar a empresas integrantes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), de Carlos Salazar, así como a cámaras, asociaciones y en general al gremio del comercio y servicios, para agilizar la adopción de la plataforma CoDi que permite realizar y recibir pagos digitales. La idea es colaborar para enfrentar la dificultad sanitaria que representa el Covid-19. Nos comentan que el impulso que buscan dar el gobierno capitalino y la iniciativa privada a las plataformas digitales tiene como objetivo no nada más el beneficio de reducir la distancia física y aligerar procesos, sino que constituye una medida positiva para cerrar la brecha digital entre pequeños y medianos comercios y prestadores de servicios en medio de las restricciones por la pandemia.
Nos dicen que Sanborns ve cerca el reinicio de actividades, pues con guantes, careta y cubrebocas el personal de las sucursales se prepara para recibir clientes. Entre nubes de sanitizante, la cadena que forma parte del conglomerado controlado por la familia de Carlos Slim Helú mostró por medio de un video los productos que se ofrecerán al público, los cuales serán limpiados dos veces al día. Además, indica que se ofrecerá alcohol en gel al entrar a las tiendas y cada artículo será desinfectado. En el caso del restaurante, se retiraron algunas mesas para mantener la sana distancia entre los comensales, y las mesas disponibles podrán ser utilizadas hasta que sean sanitizadas tras el uso de cada cliente. Al igual que lo han planteado otros negocios restauranteros, nos anticipan que se contará con un menú digital para evitar tocar el tradicional, que en condiciones normales pasaba de mano en mano entre clientes, y a través de un código QR podrá descargarse en teléfonos celulares para seleccionar platillos.

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