A lo largo de la última década, las tortillerías redujeron sus ventas entre 30% y 50% por el surgimiento de negocios clandestinos y debido a los cambios en la vida de los mexicanos.
Empresarios y especialistas aseguraron a EL UNIVERSAL que antes se vendían 600 o hasta mil kilos de tortillas en un negocio establecido, pero ahora el promedio está entre 280 a 300 kilos.
Hay gente que sale a trabajar desde temprano, que cuida la salud, come menos y adquiere tortillas en tiendas de abarrotes, autoservicio, farmacias, tlapalerías o con personas en bicicletas.

“El sector ha sufrido por la competencia desleal, los autoservicios, el tema de salud, el fitness y demás. La industria de la tortilla ha sufrido muchos embates”, dijo el presidente del Consejo Nacional de la Tortilla (CNT), Homero López.
“El negocio se pulveriza, los kilos que antes se vendían en una tortillería ahora los venden tres tortillerías, que venden entre 160 a 280 kilos diarios”, comentó a esta casa editorial.
Ante la situación, nueve de cada 10 tortillerías también venden su producto en tiendas de abarrotes y ello representa 75% de sus ingresos. Otros negocios de este tipo operan en la informalidad, evaden impuestos y el pago del Seguro Social.
López, con más de 30 años laborando en el sector, estimó que las ventas en los mostradores de tortillerías cayeron 50% o más de 60% durante la última década.
Calculó que cada año cierran alrededor de 32% de las tortillerías y desaparecieron 75% si se toma en cuenta el acumulado de las últimas tres décadas.
“Del total de la población en México, 92% consume el alimento que se hace en tortillería, 2% en tiendas de autoservicio, 4% es autoconsumo mediante tortilla hecha a mano, mientras que 2% no consume tortilla por tema fitness, salud o cultura”.
Desde el punto de vista de López, estos negocios transitan hacia un nuevo esquema en el que es necesario ofrecer otros productos para que sea rentable una tortillería.
Para el académico de la Universidad Iberoamericana, Gerardo Leyva, aproximadamente 65% de los establecimientos operan en la ilegalidad.
Agregó que hay una extendida red de distribución de tortillerías clandestinas, por ello es difícil saber si realmente existen las 130 mil que reporta el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Expuso que las informales incumplen con estándares de calidad y amenazan la salud del consumidor, porque podrían usar maíz destinado para alimento de ganado, blanquearlo con cantidades exageradas de cal o pulverizar tortillas con el fin de reciclarlas.
Señaló que un negocio bien establecido tiene un margen de utilidad de 10% a 20%, pero los productores ilegales pueden tener utilidades enormes, porque tienen costos bajos.
El presidente del Consejo Rector de la Tortilla Tradicional Mexicana, Sergio Jarquín, dijo que las ventas de mostrador de las tortillerías cayeron a casi la mitad en la última década como resultado de una serie de factores como la informalidad y la presencia del crimen organizado.
Las tortillas se venden en las calles, tiendas y hasta en farmacias y tlapalerías, pero no se sabe en qué condiciones sanitarias se elaboran, ni si el papel o la bolsa en que se empaca es de grado alimenticio.
Sobre los precios, Jarquín señaló que en algunas zonas “el mercado está controlado por la mafia, tanto los precios del maíz como de la tortilla. Hay lugares en los que la mafia puso a los dirigentes”.
Dijo que pidieron al Ejecutivo Federal la intervención de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) para clausurar a los negocios que vendan tortillas sin permiso, pero la institución argumenta que no es de su competencia regular informales.
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