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Así es, parece del espacio pero sí existen los carbohidratos que no se absorben, son necesarios, benéficos y se llaman prebióticos.
La definición concreta del ILSI Europe Prebiotic Expert Group y Prebiotic Task Force es: “ingredientes alimentarios no digeribles que afectan de forma beneficiosa al hospedador mediante la promoción selectiva del crecimiento y/o la actividad de uno o un número limitado de bacterias presentes en el colon que mejoran la salud del hospedador”.

¿Quééé? De lo que ellos hablan es de estas sustancias (carbohidratos) contenidos en los alimentos que no pueden ser digeridos por los humanos (otros animales sí pueden) pero que al llegar al colon sirven de comida para las bacterias benéficas que ahí habitan (bifidobacterias y lactobacilos) conocidas en su conjunto como microbiota.
Compuestos como la inulina, la oligofructosa y los fructo-oligosacáridos son su alimento y ayudan a que se mantenga sana y abundante.
Una microbiota abundante nos ayuda a fortalecer el sistema inmune, por lo tanto prevenir enfermedades, estreñimiento, alergias, infecciones, intolerancias e intoxicaciones. De hecho, “ejercen acción defensiva de forma indirecta modulando el crecimiento bacteriano y de forma directa sobre patógenos”.
Algunos estudios han encontrado relación entre el consumo de prebióticos y una mejor absorción del calcio y otros minerales, mejorando la densidad de los huesos, lo que previene osteopenia y osteoporosis.
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Ahora bien, ¿qué debemos comer para aportar prebióticos a nuestros “bichos buenos”? Trigo, avena y cebada, frutas (plátano), verduras (ajo, cebolla, alcachofa, espárrago) son la principal fuente. Sin embargo, hay alimentos funcionales adicionados con prebióticos. Este es el caso de los lácteos (leche, yogurt, jocoque) a los que se les ha adicionado fibra soluble (inulina, fructo-oligosacáridos o lactulosa). Así, se suma a su potente capacidad nutricional, la mejora digestiva de quien los consume.
Finalmente, es importante destacar la diferencia entre prebiótico y fibra dietética. Ambos son resistentes (parcial o totalmente) al proceso de digestión, mejorando la composición y actividad de la microbiota colónica. La diferencia está en la actividad selectiva de los prebióticos, ya que ellos trabajan sobre cierto grupo de bacterias, no sobre toda la comunidad intestinal.
De la misma manera hay que saber que los prebióticos y los probióticos no son lo mismo. Digamos, se manera simple, que los probióticos son las bacterias “buenas” como tal y los prebióticos su alimento.Dicho todo lo anterior, ahora a consumir una dieta alta en prebióticos para que la microbiota colónica esté sana y pueda defendernos de todos los males a los que estamos expuestos. Aumentar el consumo de estas frutas y verduras combinados con lácteos y cereales… ¿qué tal un plátano con yogurt y salvado de trigo?
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