En la primera semana de febrero dará inició el carnaval, por lo tanto la semana santa esta vez será en el mes de marzo,  el 18 de ese mes será Viernes de Dolores; así es que   hay que escoger a que carnaval iremos- dijo Manolita a Rodrigo- podría ser el de Mazatlán o bien el de Cozumel, el de Campeche, el de Veracruz, el de Mérida o bien optemos por uno más indígena como el de Tlaxcala o el de Puebla.

La mujer continúo hablando y dando ejemplos de lo que podrían esperar en cada una de las fiestas paganas, donde el placer desenfrenado y sin temores era lo más importante. Los excesos y travesuras eran el común en todos ellos.

  1. Lo que más me gusta, agregó la mujer, es que entre las mascaras nadie se entera de quien hizo una u otra cosa, todos abusan del baile, de la música y de algunas otras actividades, cuyos excesos se perdonan porque quedan en el anonimato y finalmente es carnaval-.

Todo es carnaval, repitió Manolita a su marido. Eso del anonimato a veces hasta me gusta, en un mundo donde todos se quieren enterar de la vida de los demás, las mascaras son una opción de divertimento anónimo increíble. Creo que este año deberemos de optar por el carnaval de Tlaxcala. Hace algunos años fui acompañada de María, ha de ver tenido uso dieciséis años, ya sabes justo a la edad en que ni son niños ni son adultos; la Reina del Carnaval era una de esas artistas famosas de televisión y nosotras fuimos invitadas especiales.

Doña Guille y la maestra Leonor nos invitaron primero un mole de fiesta, con frijoles negros y tortillas recién hechas; después caminamos hasta la plaza principal donde ya estaba la carroza que transportaría a esta niña, creo que de apellido González, que era la reina del Carnaval.

Las preguntas de María, ya sabes Rodrigo no disminuían- cómo fue seleccionada Luz Elena, como reina del Carnaval mamá? ¿Tú crees que yo podría ser reina uno de estos años?

No contesté ninguna de las preguntas, pues aún no tomábamos el asiento que nos habían asignado, finalmente llegamos y en cosa de cinco minutos arrancó el desfile. Las preguntas que hacia tu hija quedaron atrás, en cuanto vio a las diferentes camadas desfilar.

Primero la camada de los catrines, seguidos de la camada de estilo antiguo, los guerreros, los plumeros, los de totolac con su tradicional traje de fiscal y finalmente llegó la camada de los cuchillos; los hombres se ponen cuchillos amarrados en los tobillos y bailan como gallos de pelea, sin cortarse; para los que no saben, los nervios los hacen sudar, pero cuando se observa que todo lo tienen perfectamente medido la gente se tranquiliza.

Al concluir el desfile de las diversas camadas, los huehues , que son los que desfilan en las diversas camadas se acercan a la multitud para tomarse fotos.

María después de mirarlos pasar por fin se atrevió a preguntar de nuevo ¿Pero mamá por que todos llevan esas mascaras de madera y mueven sus ojos azules de cristal coqueteando a todas, moviendo sus parpados una y otra vez?

Entonces Doña Guille contestó aquella pregunta, fíjate mi niña, que los indígenas antes de la independencia, usaban esas mascaras para imitar a los españoles y esconderse así de la autoridad, creían que con la cara cubierta y pareciéndose a los españoles   rubios y de ojos azules, podían cometer toda clase de excesos durante el carnaval.

En realidad de lo que se trataba era de burlarse de los hacendados, de los españoles, incluso, me contaba mi abuela, dijo la mujer,  se prohibió a los indígenas que se burlaran de los personajes principales de la época, las mascaras que representaban a los principales  quedaron prohibidas, cuenta la historia que la prohibición la pregonaban en español y en náhuatl para que nadie dijera que no se había enterado del decreto.

En fin, retomó la esencia de la plática Manolita -yo creo que en esta ocasión debemos de  ir al Carnaval de Tlaxcala, pues a través de los charros se hace aún, en esta época, un homenaje a Tlaloc y a su consorte la montaña Matlalcueitl; así es que si queremos que nuestros amigos tengan una buena temporada de lluvias y por lo tanto una buena cosecha de maíz, bailaremos al son de los charros.

Manolita Recomienda.- Una sorpresa agradable fue la que recibí al visitar y degustar las hamburguesas artesanales de Enrique Olvera; Mr. Buns es la marca de este concepto que inició en Polanco para pasar a colonia Condesa y ahora ubicarse, también en la colonia Roma; en Coahuila esquina con Orizaba; la carta es corta, sólo dos hamburguesas de carne de res, una de pavo, una de pavo con guacamole, una de portobello; papas fritas con queso parmesano y papas con sal de colima, champiñones con echalot. Las malteadas de frutos rojos, caramelo, vainilla y chocolate; simplemente espesas y con mucho sabor, como debe ser; el pan fresco del ENO, fresco y suave. El cheque promedio por persona es de 300 pesos.

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