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Pedro Tzontémoc *
Una fotografía se concreta cuando la mirada percibe la realidad a través de esa pequeña ventana que es el visor de una cámara y se acciona el disparador. Sin embargo el mundo está en constante movimiento y, para detenerlo, es necesario ir a su encuentro, aún y cuando se fotografíe a través de otra ventana fija, como desde la que Niépce tomó la primera fotografía en el siglo XIX.
Desde entonces todo y nada ha cambiado. La realidad sigue fluyendo frente a nuestros ojos, pero los conceptos de velocidad y de movimiento han cambiado o al menos se han enriquecido. Ahora no vemos caer la manzana de Newton como un movimiento simple, porque éste depende del movimiento propio del espectador como nos lo reveló Einstein.
El fotógrafo es movimiento. Viaja, camina y corre, sube, baja, se acerca y se aleja, danza en torno a su objetivo hasta que encuentra lo que busca. Se mueve para ello y todo se mueve a distintas velocidades. Podemos descubrir cuánto se mueve el entorno, si se permanece inmóvil y Podemos percibir cómo un paisaje, que está relativamente quieto, se desplaza a gran velocidad si es uno quien se mueve frente a él.
En términos teóricos se comprende con facilidad pero cuando, por el motivo que sea, es el fotógrafo quien no puede moverse o al hacerlo tiene que fijar la atención en su propio movimiento, es preferible detenerse para mirar desde un punto fijo lo que sí se mueve a su alrededor, sin importar si ese punto sea el centro de una plaza o el asiento de un automóvil que se desplace a cien kilómetros por hora.
Esta es mi experiencia y este es el principio en el que se basa la serie Paisajes de paso, fotografías tomadas en varios viajes por España, Francia, Italia, México y Uruguay.
Hace algunos años ya que dejé de caminar, pero ello no me ha impedido seguir fotografiando. Las condiciones cambiaron y con ellas, necesariamente, mi percepción de la realidad y mi fotografía. El proceso vivencial, aquello que se vive y cómo se vive, determina lo que se fotografía y cómo se fotografía, esa es y ha sido la única constante en mi trabajo. En palabras de Antonin Artaud: No concibo la obra al margen de la vida.
Y todo para seguir mirando, para materializar la mirada en una fotografía, mirada que se transforma cuando lo que se vive transforma nuestra vida...
* Pedro Tzontémoc nace en la Ciudad de México en 1964.
De formación fundamentalmente autodidacta. Inicia sus estudios de fotografía 1981, considerando de mayor importancia los realizados a manera de pláticas con la maestra Kati Horna.
Ha publicado diez libros y ha realizado diecinueve exposiciones individuales. Ha participado en más de cincuenta exposiciones colectivas en México y el extranjero.
Actualmente coordina la colección luz portátil – Artes de México de libros de fotografía.
www.pedrotzontemoc.com
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