


Trump no consumó muchas de las amenazas que profirió en su primera administración, pero deberán ser tomadas en cuenta por Claudia Sheinbaum en el diseño de la estrategia para enfrentar las intimidaciones.


¿Quién tendría la última palabra en la peligrosa escalada judicial, mientras que los mercados se sacuden en la incertidumbre y la polarización política atiza el fuego de la inestabilidad social?




No habrá balazos, más que los necesarios para evitar la impunidad de quien delinca y para neutralizar a generadores de violencia y redes criminales; lo que implica -y esto resulta esperanzador- que tampoco habrá más abrazos.






