
Hacer a un lado a ambos personajes es la oportunidad para la presidenta Sheinbaum de dar un golpe de timón y de paso cobrarles viejos agravios.

Hacer a un lado a ambos personajes es la oportunidad para la presidenta Sheinbaum de dar un golpe de timón y de paso cobrarles viejos agravios.

Morena se parece cada vez más al PRI por la forma en que opera políticamente y cada vez más al PAN por las pifias que comete al ejercer el poder.


La incautación de fentanilo en Guasave y Ahome fue el resultado de un cambio si no en la estrategia de seguridad de México, sí en la táctica. Inteligencia y coordinación de fuerzas se han dejado ver en ese decomiso.


El operativo debilitó a uno de los dos grupos morenistas que desde su arribo al poder pelean el control político de la entidad, incluso por encima de la mandataria estatal.


Este operativo inevitablemente trae a la memoria el desplegado por el gobierno de Felipe Calderón el 26 de mayo de 2009 y que se le conoce como “el Michoacanazo”.


Legisladores morenistas acabaron sometidos tras el jalón de riendas con el que Adán Augusto López hizo valer su papel de capataz de la facción guinda en la cámara alta.