
Parece que Mario encuentra a la figura paterna que nunca tuvo y mi padre encuentra en Mario al hijo ideal.

Parece que Mario encuentra a la figura paterna que nunca tuvo y mi padre encuentra en Mario al hijo ideal.

La juventud de Mario, que tenía apenas 23 años, mi padre 53 y yo 21, se conjugó para reunirnos a verdaderos maratones musicales

Uno de los trabajos musicales de esa época de estudiante fue una sinfonía para orquesta completa que Mario tituló “Sinfonía temprana”

“Como la música le fascinaba, yo procuré llevarlo a muchos conciertos, a la ópera, en fin... lo ayudé lo más que pude porque, para mí, era indudable su vocación musical”

Conocer a mis primos hermanos Mario y María Luisa me produjo una verdadera felicidad y euforia

“Con el tiempo, la maestra Benítez consiguió que Mario fuera a practicar por las tardes en el piano de la escuela, realmente se lo tomó muy en serio”

Se reveló para mí como una mujer extraordinaria que jugó un papel importantísimo y toral en crear a ese ser maravilloso que fue Mario Lavista

Mario, junto con su hermana gemela María Luisa, fueron hijos del único hermano de mi padre, el compositor de música para cine Raúl Lavista

Con emoción recuerdo que los retratos de Joaquín Diez-Canedo y José Carreño Carlón fueron colgados para ser develados, con cortinita y toda la cosa, en una pequeña ceremonia...

Yo perdí el apoyo de la editorial donde están en el abandono total los 14 títulos de los libros que en vida le publicó el FCE a Elizondo