A partir de la musicalización de la primera obra cinematográfica de Nicolás Echevarría titulada Judea, Mario Lavista será el compositor de todas las demás realizaciones cinematográficas de Nicolás, quién, además de convertirse en uno de sus mejores amigos, profesionalmente hablando, Mario Lavista escribirá las partituras musicales para todas las demás películas del cineasta Echevarría, ya no con música electrónica sino con música compuesta para instrumentos tradicionales; en el documental de Echevarría titulado María Sabina, mujer espíritu, Marío compone un “solo” para flauta dulce interpretado por la extraordinaria flautista María Elena Arizpe y en el largometraje que realizó Nicolás Cabeza de Vaca, escribe la música de fondo que anima a los personajes que corren o danzan, su música, acentúa la emoción de la narración cinematográfica creando un atmósfera enigmática en el espectador.

Curiosamente, Mario Lavista trabajó junto con su tío Raúl Lavista, un verdadero especialista en el tema de la música escrita para el cine, en la musicalización de la película Flores de Papel, del cineasta Gabriel Retes. Mario se encargó de componer la música electrónica para las escenas rudas y Raúl de la música tradicional para orquesta filarmónica para otras secuencias. La película no fue muy afortunada, sin embargo, ganó el Ariel a la mejor música en 1977. Ambos músicos no podían dividirse la estatuilla que reciben los premiados y el tío Raúl decidió que Mario se quedara con ella, al fin y al cabo Raúl ya tenía en la chimenea de su casa las estatuillas de dos Diosas de Plata y cinco Arieles.

Pasaron los años y Raúl enfermó severamente, en la madrugada del 19 de octubre de 1980 murió su tío, con quien tuvo una verdadera amistad, se querían mucho, se entendían y reían compartiendo el sentido del humor que ambos tenían, oían música juntos leyendo las partituras de los grandes compositores, tocaban el piano a cuatro manos obras de Debussy o Ravel, iban al cine, comían juntos; ese día en la noche escribió una obra musical que tituló “Lamento a la muerte de Raúl Lavista”, durante el entierro de Raúl en el Panteón Jardín, mientras bajaban el féretro, la flautista María Elena Arizpe tocó la obra de Mario Lavista escrita en una noche por el sentimiento de la partida de su tío. (Continuará...)

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