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Sargazo y cambio climático

27/06/2019
04:46
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El arribo de sargazo no es un fenómeno nuevo en las playas de México y el Caribe, lo que si es nuevo es la cantidad con la que está llegando. Ya en 2015 Puerto Morelos se volvía noticia internacional al amanecer una mañana de diciembre con sus blancas playas saturadas de sargazo. 

La temporada vacacional de este 2019 se inauguró con noticias similares a esta. Terribles imágenes donde el agua color turquesa y las playas se tiñeron de color marrón y un olor fétido, provocado por el ácido sulfhídrico que desprende al descomponerse, en un fenómeno que parece que se volverá lo cotidiano. 

El sargazo es un fenómeno natural; el conocido “Mar de los Sargazos” en el Océano Atlántico es parte del mundialmente conocido como Triángulo de las Bermudas, con sus tétricas historias de desapariciones de navíos y aviones y se le conoce desde que los navegantes portugueses surcaron esas aguas hace varios siglos. 

Las algas son transportadas por las corrientes marinas tanto a las playas del Caribe como del Golfo de México, sin embargo, una investigación de la Universidad de Galveston en Texas en 2015 concluyó que ese año las corrientes habían cambiado debido al incremento de la temperatura en los océanos, generando que se rompiera la natural  “distribución” del sargazo y llegaran toneladas a las costas del Caribe. 

Señalar, como lo hizo el Presidente en días pasados, que el sargazo “es un tema menor”, y peor aún, comparar su solución con la recolecta de basura en la Ciudad de México, revela no sólo una tremenda indolencia sino también un profundo desconocimiento del problema en sí mismo. “Solucionar” el problema del sargazo va más allá de su colecta, debemos analizar y atacar las causas que lo generan.

Hace un par de días se daba el anuncio de que una “isla” de más de 550 kilómetros se acercaba a las costas del Caribe, frente a esta situación el gobierno federal ha anunciado que la Secretaría de Marina invertirá 52 millones de pesos para construir cuatro barcos y comprar una barredora, así como barreras para retener el sargazo, así como material y equipo para limpiar las playas.

El simplismo con el que la presente administración federal ha pretendido tratar este tema va más allá de una crítica a un grupo político y se enmarca en una crítica a la ausencia de políticas públicas que puedan hacer frente a problemas como este.

La cantidad de basura, las interminables toneladas de agroquímicos y demás desechos que durante décadas hemos depositado en los océanos han tenido un gran impacto y son una causa directa en el incremento en la cantidad de macroalgas. Las soluciones tienen que ser pensadas en el mediano y largo plazo además de atender lo inmediato, de otra manera únicamente estamos retrasando un problema mucho mayor. 

El desastre ambiental debería medirse de manera mucho más profunda, pues el sargazo impacta las playas (lo que vemos de manera directa) pero también contribuye a la destrucción del coral. Sumado a ello, el desastre económico y social que significa el sargazo nos debería de obligar a sostener una conversación mucho más responsable: desde diagnósticos mucho más claros que nos permitan tener datos e información sobre sus causas hasta la definición de acciones coordinadas en las diferentes áreas del gobierno y con los distintos sectores público, social y privado.
 

Analista internacional
Twitter @solange_