Todos quieren un 'cerdhijo'

Periodismo de investigación 02/12/2015 03:40 Abigail Gómez Actualizada 11:58

Los puerquitos miniatura son la nueva sensación en cuanto a mascotas. En México se venden cerca de 300 al año

Este cerdhijo es de una raza conocida como minipig. Se caracteriza por alcanzar una altura máxima de 35 centímetros con la dieta adecuada y porque son criados para ser animales de compañía.

Son originarios de Inglaterra y surgieron a partir de la cruza de los ejemplares más pequeños de diversas camadas de cerdos de producción

A nuestro país llegaron hace seis años gracias a la tienda Minipigs México y hace apenas tres la demanda comenzó a crecer.

Un censo realizado con datos de distintos criaderos indica que en México se vende un promedio 300 cerditos al año y su popularidad crece.

Además de ser muy limpios —no tiran pelos, no tienen glándulas sudoríparas, sus heces no son olorosas, aprenden rápido a ir al baño donde deben— son hipoalergénicos, es decir, no producen alergias, debido a que sus “pelos” son en realidad cerdas como las de un cepillo.

La familia García Díaz adoptó a Lucky y opinan que es muy inteligente, a la semana aprendió a ir al baño, dicen que no siente culpa cuando comen carnitas, pero no le daría un trozo de jamón a su cerdhijo.

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Lucky es un cerdito mimado. Tiene un pequeño sillón azul en el que se sienta a tomar el sol, no le gustan los baños, su comida favorita son las uvas, ama las agujetas de los zapatos y arrastrar su cobija por toda la casa. Si no le hacen caso se hace del baño a los pies de sus dueños y después corre hasta su arenero para que no lo regañen. Cuando la familia García Díaz lo adoptó le compró un collar con su nombre, pechera, correa y ropa, pero Lucky es también un cerdito rebelde, no le gusta usar nada de lo que adquirieron para él. La primera vez que le pusieron la pechera se tiró al suelo y no quiso levantarse hasta que se la quitaron. Sus papás reconocen que es “el rey de la casa” y que está “muy consentido”. Invierten unos 300 pesos semanales en él, que se van en pañales, arena para sus necesidades y muchas uvas.

Este cerdhijo es de una raza conocida como minipig. Se caracteriza por alcanzar una altura máxima de 35 centímetros con la dieta adecuada y porque son criados para ser animales de compañía. Son originarios de Inglaterra y surgieron a partir de la cruza de los ejemplares más pequeños de diversas camadas de cerdos de producción. A nuestro país llegaron hace seis años gracias a la tienda Minipigs México y hace apenas tres la demanda comenzó a crecer. Un censo realizado con datos de distintos criaderos indica que en México se vende un promedio 300 cerditos al año y su popularidad crece.

En Minipigs México el costo de un ejemplar va de los 20 mil hasta los 28 mil pesos, pero en los últimos dos años han aparecido nuevos criaderos con precios más accesibles, como Minipigs DF y Mini Puerquitos Pig, donde los costos van desde los seis hasta los nueve mil pesos. El costo de su manutención varía dependiendo del tipo de alimento y los cuidados que se le dé, pero puede ir desde los 500 hasta los mil 400 pesos mensuales. Sus parientes más cercanos son los cerdos vietnamitas, y aunque sus precios son más accesibles —entre 2 mil 500 y 5 mil pesos—, son menos recomendables para hogares pequeños, ya que llegan a medir entre 40 y 45 centímetros y alcanzan un peso de 50 kilogramos, en promedio, de acuerdo con Minipigs DF.

Ya sea vietnamita o minipig, los cerdos en versiones miniatura son una sensación entre estrellas de Hollywood como Miley Cirus, Paris Hilton, George Clooney y Megan Fox. Aunque muchos ven a estos animales como una cuestión de moda, esta peculiar mascota tiene más ventajas de las que podrían imaginarse.

Además de ser muy limpios —no tiran pelos, no tienen glándulas sudoríparas, sus heces no son olorosas, aprenden rápido a ir al baño donde deben— son hipoalergénicos, es decir, no producen alergias, debido a que sus “pelos” son en realidad cerdas como las de un cepillo. Por esta razón son la mascota ideal para quienes no pueden tener animales como perros o gatos.

Sebastián y Santiago García, de 18 y 14 años, saben lo que eso significa. La alergia de su madre y del propio Santiago obligaron a estos hermanos a crecer sin el perro que tanto deseaban. “Tuvimos iguanas, peces, tortugas, todos los animales que se podían tener y que no afectaran a mi hermano y a mi mamá, pero queríamos un animal que nos quisiera”, dice Sebastián, quien vivió 18 años anhelando una mascota hasta que Lucky llegó, hace tres meses, a sus vidas.

"No son comida"

Ya sea minipig o vietnamita, según revistas científicas como Animal behaviour, los puerquitos son animales muy inteligentes, incluso más que los perros o chimpancés . Debido a que tienen un instinto presa, son desconfiados al principio, pero una vez que se acostumbran a sus dueños son tan fieles como un perro.

Son independientes y procuran tener su espacio. “Su forma de querer a su amo es estar a su lado y tocarlo con su trompa, a través de la cual perciben el mundo”, comentan los encargados de Minipigs DF. “Son muy activos, les gustan muchos los juguetes”, dice Xhantal Bobadilla, veterinaria del lugar. “Les encantan los paseos, son sumamente glotones”, explica Daniel Muñoz, coordinador del criadero.

Los peligros de ser una moda

Xhantal es especialista en cerdos por la UNAM, siempre había querido un puerquito como mascota, pero le era imposible adquirirlo por el alto precio, hasta que su búsqueda de una opción más económica la llevó a Minipigs DF, un criadero que apenas cumplió un año. “Terminé como la veterinaria del lugar y me encantó, porque los precios son más accesibles y la atención más personalizada. Minipigs México tenía el monopolio y se daban el lujo de venderlos a precios que muchos no pueden pagar”, dice la joven.

Para Xhantal y Daniel es importante fomentar compras responsables y evitar situaciones de desamparo, como ha pasado en España, donde hay registro de más de 40 casos de cerdos vietnamitas abandonados, tras ponerse de moda en 2012; en México, se reporta una decena.

Por otro lado, han detectado estafadores que venden supuestos minipigs en Mercado Libre. “Si son baratos es mejor desconfiar, porque al rato tienen un cerdo gigante en casa”, dice Xhantal.

Lucky es muy inteligente, a la semana aprendió a ir al baño y sus papás rezan para que no logre abrir el refri. La familia García Díaz dice que no siente culpa cuando come carnitas, pero no le daría un trozo de jamón a su cerdhijo.

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