Equilibrio presupuestario y responsabilidad hacendaria

Paola Félix Díaz

El paquete económico enviado por el Presidente de la República materializa la visión de un estadista que asumió su encargo de forma responsable, realista y comprometida con el pueblo de México. La visión de quien no le tiembla la mano para exigir la trasparencia de los ingresos y egresos públicos para asegurar que cada peso llegue a su destino y cumpla cabalmente con las metas y objetivos establecidos.

Evidentemente, hay muchas voces en contra de la política económica porque ésta descansa sobre los principios de austeridad, honestidad y combate a la corrupción sobre los que se proyectó y ejecuta el Plan de Nación que dará cauce al desarrollo económico y social de las y los mexicanos.

Revisemos aquí la Ley de Ingresos, cuya discusión fue saboteada “por las buenas conciencias” del Prian durante la sesión del martes pasado y que, al cierre de esto, aún no es claro el desenlace de estas abominables prácticas.

El proyecto de ingresos estima para 2019, 5 billones 814 mil 291 millones de pesos, lo que implica un incremento de 6.1 por ciento anual, en términos reales, respecto a lo aprobado para este año. Lo anterior significa que el Ejecutivo planteó una política de ingresos realista y congruente con la realidad macroeconómica y con las expectativas de los mercados, la cual, parte de un balance de riesgos adecuado.

Destaca de la propuesta que no habrá nuevos impuestos ni aumentos a los existentes; no crecerá la deuda para obtener recursos; plantea un crecimiento relacionado con los ingresos propios y con los derivados de financiamiento; prevé mejorar la eficiencia recaudatoria con el objeto de evitar esquemas de evasión fiscal; e impulsa estímulos fiscales focalizados en los municipios de la franja fronteriza norte, con el fin de reactivar la economía de esta región.

En suma, refleja el esfuerzo de la presente administración desde su inicio para que la estabilidad macroeconómica propicie la de la economía popular. Un esfuerzo acompañado de voluntad fehaciente hacia los compromisos adquiridos. Hoy estamos ante un gobierno sensible y honesto y capaz de rectificar lo necesario. Tenemos a un presidente que si algo sabe hacer es escuchar al pueblo y en cuyo ADN no está el engaño ni el doble discurso.

A partir de los principios republicanos que sustentan el Proyecto de Nación y de los valores éticos que ostenta el titular del Ejecutivo es que, así como propuso una reingeniería de la Administración Pública que fue votada por la mayoría en ambas cámaras, ahora propone una reingeniería económica y financiera.

Una reingeniería para modificar fugas, socavones, desvíos, privilegios y erradicar las prácticas ilegales y corruptas como las relacionadas con el Ramo 23 de sobra conocidas por la opinión pública y que tuvieron su mejor referente en los famosos moches.

Una reingeniería institucional y financiera que dé cuenta de la transformación del régimen político que permita apuntalar los cimientos que sostendrán el nuevo proyecto en donde la igualdad, la inclusión y la justicia social se erigen como destino.

Habría que preguntarnos ¿a quiénes y por qué les afrenta asegurar una pensión a los adultos mayores y garantizar un mejor presente y futuro a [email protected] jóvenes?; gastar con eficacia y eficiencia en beneficio de quienes más lo necesitan; invertir en infraestructura, educación, salud y servicios de calidad; y la austeridad.

La corrupción se acabó y el régimen de privilegios. Este país será muy pronto el que la mayoría soñamos y nos merecemos.

Activista social. @LaraPaola1

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