El medio ambiente, gran ausente de las campañas

Omar Vidal

A Miguel Sánchez-Navarro, descansa en paz

No obstante su importancia para el bienestar de ésta y las siguientes generaciones de mexicanos, el medio ambiente estuvo prácticamente ausente en las precampañas a la Presidencia de la República.

Esto no deja de sorprender, dados los altos costos que pagamos por la degradación ambiental y el agotamiento de los recursos naturales. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, éstos le costaron al país 910 mil 906 millones de pesos (5.3% del PIB) en 2014; pero la inversión en protección ambiental fue de sólo 0.9% del PIB.

Estos costos fueron el doble de la tasa de crecimiento de la economía mexicana. La contaminación atmosférica fue el mayor costo ambiental, seguida del agotamiento de hidrocarburos, degradación del suelo, contaminación del agua, residuos sólidos, agotamiento del agua subterránea y disminución de recursos forestales.

México es el segundo país latinoamericano con mayor número de muertes por contaminación del aire. El deterioro y aumento del parque vehicular de carga y pasajeros, la falta de actualización de las normas de calidad del aire y la emisión de compuestos volátiles (precursores de ozono), óxidos de azufre y de nitrógeno, son responsables de la mala calidad del aire que, según el Instituto Nacional de Salud Pública, causa la muerte de 20 mil mexicanos cada año —principalmente por cáncer de pulmón, infarto cerebral, padecimientos cardiacos y enfermedades respiratorias. Los más afectados son nuestras niñas y niños: la contaminación atmosférica es la segunda causa de muerte prematura.

Con casi dos millones de Km² de superficie terrestre y una zona económica exclusiva de mar de tres millones de Km², México es muy rico en recursos naturales. Somos el cuarto país con mayor biodiversidad. En menos de 1% de la superficie del planeta, México alberga 10% de las especies de plantas y animales vivientes —40% de las cuales sólo existen aquí— y ocupa los primeros lugares en diversidad de vertebrados.

Por otro lado, México es muy vulnerable al cambio climático. Además, 15% de nuestros acuíferos están sobreexplotados y tres cuartas partes de las cuencas hidrográficas están contaminadas. Nuestra eficiencia para utilizar el agua es muy baja (47% en el sector agrícola, 58% en ciudades) y los ríos son receptores principales de las aguas residuales domésticas crudas. Ya perdimos casi la tercera parte de nuestros bosques y selvas, y 80% de las especies de peces comerciales están al máximo de aprovechamiento o están sobreexplotadas. 127 especies mexicanas se extinguieron y otras 2 mil 605 están amenazadas.

Enfrentar y superar estos retos será posible sólo si la conservación del medio ambiente es una prioridad nacional. Y sólo será una prioridad si los 26.5 millones de jóvenes menores de 30 años, que conforman 30% del patrón electoral según el Instituto Nacional Electoral, alzan la voz para exigirle a los candidatos que den al medio ambiente el lugar que merece. Si se los exigimos todos. Al fin y al cabo, es nuestro presente y el futuro de todos lo que está en juego.

¿Cómo podrían los candidatos dar al medio ambiente el lugar que merece? Comprometiéndose, públicamente y sin ambages, a impulsar una política de Estado en la que el uso responsable de los recursos naturales sea eje del desarrollo en beneficio de todos los mexicanos —en particular de los más pobres y los pueblos indígenas. Una política y programas que definan metas ambiciosas e indicadores de cumplimiento para la administración pública federal, en sincronía con los estados y los municipios. Con mecanismos que aseguren la transparencia y la rendición de cuentas.

En un entorno económico, político y ambiental internacional complejo, a México le urge un liderazgo decidido a construir —junto con la sociedad— una nación más justa, más competitiva y más preparada para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades de un mundo cambiante y globalizado. Si aprovechamos con responsabilidad transgeneracional nuestra enorme riqueza natural, podríamos convertirla en el motor de desarrollo para construir una economía más sólida y una sociedad más equitativa.

Estaremos atentos para evaluar y contrastar las propuestas de todos los candidatos en materia ambiental. Los qués y los cómos. Los jóvenes tienen la palabra… y el voto el 1° de julio para decidir a quién le creen.

Ex director general del Fondo Mundial
para la Naturaleza (WWF)
en México (2003 a 2017)

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