La aviación mexicana, en crisis

Nelson Vargas

La falta de una verdadera regulación en el servicio de aerotransporte y la pobre competencia que existe hace que los usuarios tengan que sufrir por la crisis que atraviesan las aerolíneas mexicanas que se supone, están entre las mejores del mundo, o al menos así es como se anuncian. El problema no es para ellos, sino para la gente que las utiliza, que pierden tiempo y dinero por demoras, cancelaciones o vuelos sobre vendidos, sin que realmente tengan un castigo por este tipo de prácticas.

En abril se aprobó una ley para que las aerolíneas compensen a los pasajeros que sufran por retraso o cancelación de sus vuelos, siempre y cuando sea responsabilidad de la empresa. En muy pocas ocasiones sucede esto. Primero, porque no lo ofrecen como debe ser, en el momento en que sucede; y segundo, porque ante la prisa de la gente por llegar a su destino, se olvidan de exigir que esto se cumpla.

Imaginen ustedes que han planeado un evento en otra ciudad, para que inicie a las 16:00 horas y no llegan por culpa de quien debería brindar un servicio de calidad. Me ocurrió al viajar por Aeromexico hacia Aguascalientes; en teoría, el avión tenía que salir pasadas las 13:00 horas, pero por la indisciplina de una azafata, que no se presentó a su trabajo en tiempo y forma ocasionó un retraso de más de una hora. A mí me esperaron para el evento de premiación al que fui, pero ha habido gente que pierde citas importantes por estas irregularidades.

La aerolínea mandó un reemplazo, pero lo hizo mucho tiempo después. Esta reacción, en todo caso, tuvo que darse antes para evitar tanta espera, tanta desesperación.

Cerca de comenzar a abordar, tuve la ocurrencia de pedirle a esta persona que se apurara y ya en el avión, la señorita le dijo al capitán que la había ofendido, por lo que estuvieron cerca de bajarme del avión. En ningún momento le falté al respeto, aunque reconozco que no estuvo bien que le pidiera que se apurara.

En dicha ley, se establece, además, que las aerolíneas deberán informar a los pasajeros, a través de medios electrónicos y en el área de abordaje, las razones que causen la demora del vuelo. Tampoco sucede y utilizan a sus empleados para comenzar a echarse la responsabilidad unos a otros, con lo que solamente se ocasiona mayor molestia entre la gente que ya de por sí está frustrada por la espera. El principal problema es que no informan nada a los usuarios. Este tipo de cosas acaban con México.

Ojo con estas situaciones que son constantes… ojo porque vienen las vacaciones decembrinas, en las que mucha gente se mueve dentro y fuera del país, como para que la incompetencia o soberbia de unos cuantos les echen a perder los planes de meses. Ojalá los empresarios se den cuenta que cada vez hay menos gente que confía en su servicio y que las autoridades realmente tomen cartas en el asunto, ya que se trata de un abuso ante la necesidad de los usuarios de transporte.

Profesor

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