El buque escuela Cuauhtémoc, el único gran velero de la Marina mexicana, atracó esta semana en el puerto de Boston, la principal ciudad de la zona de Nueva Inglaterra, para ofrecer su mensaje de amistad y buena voluntad de parte del pueblo de México.

Iniciado su periplo global número 35 el pasado 6 de febrero en el puerto de Acapulco, el Cuauhtémoc dedica el recorrido de poco más de nueve meses que realizará este año al centenario de la Constitución de 1917.

Tras tocar base en Panamá, el Cuauhtémoc avanzó hacia el noreste de Estados Unidos, desde donde proyecta cruzar el Océano Atlántico hacia España, luego de lo cual dará la vuelta al mundo con sus 234 tripulantes para regresar a finales del año al puerto de Acapulco.

El buque tiene como propósito preparar a los cadetes de marino en todas las faenas necesarias para hacer funcionar una embarcación de velas, una labor milenaria que requiere de un intenso trabajo en equipo.

“¿Por qué un buque de vela, cuando técnicamente estos debieron haber desaparecido desde hace un siglo? Porque la esencia sigue siendo necesaria en este buque: aprender el arte de navegación desde las raíces”, explicó Rafael Antonio Lagunes Arteaga, comandante del Cuauhtémoc.

En entrevista con Notimex, desde su oficina en la embarcación, Lagunes Arteaga señaló que los cadetes que completan su instrucción académica en el Cuauhtémoc obtienen un conocimiento práctico que “nunca se borra”, y completa el último de sus cinco año de aprendizaje formal.

El otro objetivo del buque, construido a petición de la armada mexicana en 1982 en el puerto español de Bilbao, es “transmitir un mensaje de amistad y buena voluntad” de parte de México al mundo.

En ese sentido, el itinerario del buque es elaborado tanto por razones técnicas como por motivos diplomáticos, de acuerdo con Lagunes Arteaga, quien durante dos años y hasta 2018 comandará los destinos del Cuauhtémoc.

Otra de las variables consideradas para definir los recorridos son las invitaciones recibidas para participar en festivales náuticos, en que el Cuauhtémoc ha sobresalido como una de las más competitivas embarcaciones en el mundo, lo que lo ha convertido en “un plato fuerte” de estas justas.

“Es muy apreciada la presencia del buque en festivales náuticos, y con estos ingredientes y con una buena organización de la representación diplomática de México en el extranjero se ha logrado una buena sinergia que ha hecho muy exitosa la misión de buena voluntad del barco”, aseguró Lagunes Arteaga.

En este recorrido, el buque zarpó de México para visitar Panamá y Boston, después sigue su viaje a los puertos españoles de Huelva y Barcelona, para continuar el periplo en Italia, Grecia, Egipto, India, Singapur, Filipinas, China, Corea del Sur, Japón, Hawaii y Los Ángeles.

Uno de los mayores peligros que enfrentará el Cuauhtémoc durante este recorrido será su paso por el Golfo de Adén, la zona entre el Cuerno de África y la Península Arábiga que está plagada de piratas.

Para hacer frente a esa potencial amenaza y repelar los posibles ataques, el Cuauhtémoc cuenta con lo que su comandante describió como “una fuerza de reacción” de la infantería de Marina.

Al margen de los piratas, los peligros constantes de los viajes en alta mar están constituidos por el mal tiempo y las tormentas, exactamente igual que en la antigüedad, lo que genera dramáticas situaciones de vida o muerte.

Hace apenas unas semanas, el Cuauhtémoc debió realizar el rescate de un cadete que cayó al mar desde uno de los mástiles en medio de una tormenta con vientos de 75 nudos (alrededor de 150 kilómetros por hora) y cuyas gotas de lluvia se sentían como “clavos en la cara”.

Para realizar el rescate, frente a las costas de Florida, Lagunes Arteaga precisó que primero fue preciso estabilizar el gobierno del buque. Sólo luego de 56 minutos pudieron rescatar al cadete, quien logró flotar y nadar a la vera de la embarcación.

“Afortunadamente nunca ha habido un accidente fatal a bordo del buque, y eso obedece a la disciplina y adiestramiento de personal, al que siempre se le recalca la seguridad de los trabajo por alto y la necesidad de que estén preparados, que se sientan seguros, pero jamás confiados”, puntualizó.

ahc

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