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“No crean que a los dreamers se nos olvida lo mexicano”, afirma Kevin Ortiz, jalisciense de 26 años que está por graduarse en Administración de Empresas, con especialidad en Finanzas en la Universidad de Florida Central (UFC).
Hace 13 años llegó a Estados Unidos luego de que junto con su madre y hermanos viajaron para reencontrarse con su padre, siete años después de que éste emigrara en busca de una vida mejor. “Crecí en una casa muy pequeña con mucho amor, cultura y respeto, no se me olvida que soy mexicano. Cuando tenía 12 años, mi mamá decidió que era tiempo de reunir a la familia”, dice.
Kevin relata que lo agredían por tener rasgos diferentes: “Sí sucede que por el acento o el físico te hacen bullying, lo experimenté, es algo que pasa, simplemente por el color de piel”. Sus padres, una ama de casa y un hombre con dos empleos, lo ven como el “orgullo de la familia”. Kevin y su familia no pierden la costumbre de comer de vez en cuando enchiladas de mole, su comida favorita, algo que los hace sentir cerca de la tierra que los vio nacer.
Respecto al veto migratorio que ha impulsado el presidente Trump, dice no tener miedo, pero sí estar preocupado: “Me encantaría quedarme unos años más para apoyar a mi comunidad y crecer profesionalmente”.
Asegura que el DACA le ha permitido cumplir sus sueños.
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