Antes de comenzar la misa, el convoy en el que viaja el pontífice se detuvo frente a tres cruces dedicadas a las diócesis de El Paso, Las Cruces y Ciudad Juárez.

En medio de ellas se yergue una más grande, negra y con tres clavos, conocida como la “Cruz del Migrante”, ante la cual el Papa Francisco oró y depositó sendos ramos de flores.

Desde ese lugar llamado “El Punto”, el sitio más cercano a la línea fronteriza, bendijo a las personas que están a menos de 50 metros de la frontera que divide a México de Estados Unidos.

Francisco también bendijo tres cruces pequeñas, una de las cuales tenía unos tenis desgastados en la base. El papa dejó una foto para la historia cuando hizo la señal de la cruz con la mano a las personas que saludaban al otro lado del Río Bravo.

El gesto sucedió antes de la última misa de su visita de cinco días a México.

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