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Entrevista de Penn al 'Chapo' es malísima

Exhibe una “egolatría desenfrenada” del actor, desbordante de simpatía y comprensión hacia el asesino, afirma el premio Nobel de Literatura

Foto: Archivo / EL UNIVERSAL
Nación 25/01/2016 02:34 Juan Omar Fierro Actualizada 09:08

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Para el escritor peruano y premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, la entrevista que le hizo el actor Sean Penn al capo mexicano Joaquín El Chapo Guzmán es “malísima y payasa”, además de exhibir “una egolatría desenfrenada” del dos veces ganador del Óscar.

En su columna semanal en el diario español El País, el autor de La fiesta del chivo acusa al actor de Hollywood de apoyar a las dictaduras latinoamericanas desde la comodidad de su casa en Estados Unidos, a sabiendas de que no va a sufrir la censura, la persecución o hasta la pérdida de bienes que enfrentan los opositores a los gobiernos de Raúl y Fidel Castro en Cuba, así como a los de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela.

Vargas Llosa agrega que el actor estadounidense fue incapaz de preguntarle a El Chapo Guzmán sobre las miles de muertes que ha propiciado el Cártel de Sinaloa durante los enfrentamientos que esa organización criminal entabló contra Los Zetas para controlar las rutas de tráfico de droga en el país, pero también lo acusa de ver al capo “con simpatía y comprensión”, sin importar que Guzmán sea el responsable de más de 3 mil muertes.

“La entrevista, que apareció en la revista Rolling Stone, es malísima, una exhibición de egolatría desenfrenada y payasa y, para colmo, desbordante de simpatía y comprensión hacia el multimillonario y despiadado criminal al que se le atribuyen cerca de 3 mil muertes, además de incontables desafueros, entre ellos gran número de violaciones”, subraya de inicio el escritor.

El artículo denominado “Circo y periodismo” también aborda los peligros de ejercer el periodismo libre en el mundo, riesgo que se traduce en “decenas de reporteros, entrevistadores, fotógrafos y columnistas secuestrados, torturados o asesinados por fanáticos religiosos y políticos, dictadores, bandas de criminales y traficantes, o dueños de imperios económicos”, y pone en duda el carácter “progresista” de la ideología política del actor Sean Penn o del director de cine Oliver Stone.

El autor no duda en llamar asesino a Guzmán Loera y retoma las versiones del periodista estadounidense Don Winslow, autor del libro El cártel, en el sentido de que el Cártel de Sinaloa pactó con Los Zetas cesar los enfrentamientos entre grupos criminales para hacer frente a las fuerzas gubernamentales.

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