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alberto.morales@eluniversal.com.mx
El senador Luis Armando Melgar (PVEM), presidente de la Comisión Especial de Productividad, afirma que a finales de marzo el Senado deberá aprobar la Ley Federal de Zonas Económicas Especiales, “que será un instrumento que detonará el crecimiento y la inversión en el país”.
En entrevista con EL UNIVERSAL, el legislador por Chiapas admite que no se descartan cambios en la minuta enviada por la Cámara de Diputados; no obstante, dice que serán producto de los foros regionales donde recogerán inquietudes y experiencias del sector privado.
“La idea es que los foros generen retroalimentación, que tengamos el sentir y pensar del sector privado para que se refleje en la iniciativa del Senado. Esto debería estar terminado a más tardar a finales de marzo, la idea es que la ley esté dictaminada en comisiones a partir de todas las consultas; con cambios y sin cambios debería estar aprobada a finales de marzo”, dice.
Melgar Bravo rechaza que con esta iniciativa del gobierno federal se pretenda generar mano de obra barata con empleos mal remunerados.
“No está sobre la mesa el empleo mal pagado. El empleo bien remunerado es resultado de una empresa productiva que sí está generando”, comenta.
Asegura que para la administración del presidente Enrique Peña Nieto, una de sus primeras banderas —así como para el secretario de Hacienda, Luis Videgaray— es la democratización de la productividad.
“Esto quiere decir que debemos tener una cancha pareja con todas las oportunidades posibles, para que desde las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas se genere el impulso de crecimiento, que es lo que el país necesita”, explica.
Desde el pasado 11 de febrero las Comisiones de Hacienda, de Comercio y Fomento Industrial, de Población y Desarrollo, de Estudios Legislativos, y las comisiones especiales Sur-Sureste y de Productividad, se declararon en sesión permanente para dictaminar la minuta enviada por la Cámara de Diputados.
¿Cómo va el proceso de dictaminación de la ley?
—Lo que nos toca como cámara revisora es organizar los foros de consulta nacional en los estados que son candidatos naturales para tener estas zonas económicas especiales. Para ello se necesitan dos cosas: que exista un potencial económico en el estado, como en Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Guerrero y Michoacán, que no es excluyente, es enunciativo; podrían ser otros estados.
Se debe combinar ese potencial económico con un rezago social importante; esto a lo que nos lleva es a que para incrementar la productividad del país se tenga que atacar de manera frontal esas regiones.
¿A qué tipo de instrumentos o incentivos se refiere?
—No hablamos de condonaciones, sino de incentivos, que no sólo son fiscales, hay incentivos laborales, vía innovación tecnológica, todo aquello que lleve a reducir los costos y los riesgos para que las empresas nacionales e internacionales consideren invertir cuando exista una oportunidad. También consideramos los incentivos que se definirían en los decretos respectivos que habría para cada zona económica especial, para los que hay toda una mecánica que ya trae la ley que aprobó la Cámara de Diputados.
¿De dónde sacarán los insumos para focalizar los incentivos por cada zona económica?
—Eso es lo que se tendrá que analizar a detalle. Por un lado está la ley, que establece un marco general; por el otro están los decretos que específicamente habrá para cada zona. En cada decreto se está estableciendo un órgano de consulta, que tendrá interacción entre empresarios, gobierno federal, estatal, municipal y la academia para pensar cuáles son los incentivos que de manera contundente deben impactar para generar las inversiones que se requieren en cada lugar.
A nivel normativo, ¿qué hará el Senado con las voces que dicen que estas zonas sólo generan mano de obra barata?
—Hay malas apreciaciones en ese punto de vista. Primero, la inversión debe ser generada por las empresas privadas, que invierten para que de la mano con los incentivos que el gobierno aporte se generen inversiones que detonen empleo bien pagado.
Por ningún motivo está sobre la mesa el empleo mal pagado. El empleo bien pagado es el resultado de una empresa productiva que sí está generando una actividad productiva.
¿Hará falta infraestructura?
—En ese orden, es necesario un paquete de infraestructura; tiene que haber educación, seguridad, tiene que haber todo el soporte social en todos los sentidos, como vivienda, para una cancha pareja, todo va incluido.
La obra de infraestructura, los puentes, las carreteras, todo lo que se requiera en el sector educativo, las universidades, la especialidad técnica que se necesita para los sectores que se vengan a establecer; todo ello será parte del proyecto y va a ser una oferta de trajes a la medida, para que las empresas digan “yo quiero invertir”.
Los críticos dicen que se pretende generar mano de obra barata...
—No estamos inventando nada, estos instrumentos de política económica ya existen en el mundo; algunos son exitosos. Para el caso de México, nosotros tendremos un buen momento para observar lo que sí ha funcionado o lo que no ha funcionado, para eso estas consultas que llevan al gobierno en sus tres niveles y a las empresas a poner sobre la mesa todos los aspectos para asegurar el éxito de estos instrumentos.
¿Cuáles son los riesgos de retrasar las zonas económicas?
—Los riesgos están por el lado del mercado. Es decir, tenemos que saber exactamente cuáles son los productos que se van a producir para entender el potencial que tendrán dada la coyuntura actual. La demanda de alimentos a nivel mundial, marcada por frutales, banana y mango...
Todo el proceso de valor agregado que se le dé a estos productos que ya se generan va a tener inversiones con mucho éxito, porque al darle valor agregado, la logística que requieren los productos, esto será parte del ejercicio que se hará.
¿En cuánto tiempo comenzarán a operar las zonas económicas especiales en el país?
—La ley contempla algunas zonas por echarse andar en los próximos tres años. Cada zona tendrá una dinámica diferente; la idea es que haya factores diferenciadores. El potencial que tiene Puerto Chiapas probablemente no será el mismo que Salina Cruz, Coatzacoalcos o Lázaro Cárdenas, entonces de acuerdo con la capacidad de cada región se deberán hacer trajes a la medida que ayuden a asegurar el éxito en las inversiones.
¿El ambiente electoral podría contaminar la discusión de esta ley?
—Hay que separar con claridad. En el caso de los estados de Oaxaca y Veracruz, donde estaremos en tiempos cercanos a una elección, hay una claridad en lo que se tiene que hacer, tanto en lo político como en lo económico. Las plataformas ideológicas se van a debatir en la elección, como las plataformas económicas, pero lo que requiere el país es crecer, más el sur; en eso no existe duda. Por eso es que no veo quién pueda estar en contra de estos instrumentos de crecimiento.
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