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El doble rasero en la voluntad de renegociar los términos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quedó ayer otra vez en evidencia durante la visita a la Casa Blanca del primer ministro canadiense, Justin Trudeau. No es la primera vez que la administración Trump tranquiliza a Canadá de la poca afectación que tendría para este país un nuevo tratado comercial, lo que demostró una vez más que el objetivo es México.
“Tenemos una relación comercial espectacular con Canadá. Vamos a afinarla; haremos algunas cosas para beneficio de ambos países. Es una situación mucho menos severa que la que pasa en la frontera sur”, explicó el republicano en rueda de prensa conjunta con su homólogo canadiense.
Continuó: “En el sur, por muchos años, la transacción no fue justa con Estados Unidos. Fue una transacción extremadamente injusta. Vamos a trabajar con México y haremos un acuerdo justo para las dos partes”. Subrayó que se encargará de que “todo el mundo esté contento”.
Quizá de forma inconsciente o deliberada, el magnate lanzó un mensaje a México en forma de metáfora. En uno de los momentos en los que ensalzó la relación entre su administración y la de Trudeau (“somos muy afortunados de tener un vecino como Canadá”, declaró), el presidente estadounidense expresó su voluntad de “construir muchos puentes” de cooperación y comercio con los canadienses. Algo totalmente antagónico con el “muro” y la agresividad mostrada contra México.
Trudeau se mostró extremadamente satisfecho del futuro que se augura para su país en el marco de la renegociación de los acuerdos comerciales con la Unión Americana, un aspecto “de gran preocupación para los canadienses porque sabemos que nuestra economía depende de nuestros lazos y nuestra relación con Estados Unidos”.
El premier canadiense enfatizó que “millones de buenos empleos de clase media en ambos lados de la frontera dependen” de la relación comercial con la administración del magnate.
Alivio tras encuentro. Comentaristas políticos y analistas expresaron su alivio por el resultado de la reunión que mantuvieron el presidente republicano y Trudeau.
Teamsters Canadá, uno de los principales sindicatos del país con 115 mil afiliados, aplaudió en un comunicado la reunión mantenida entre los dos líderes.
David Wilkins, embajador estadounidense en Canadá entre 2005 y 2009, declaró a la radiotelevisión pública canadiense CBC que, en su reunión con Trump, Trudeau “estableció con mucho éxito” un buen tono con el presidente. Wilkins añadió que el comentario del magnate sobre la necesidad de “retocar” el comercio con Canadá “es muy positivo”.
James Blanchard, ex gobernador de Michigan y ex embajador de Estados Unidos en Canadá, se expresó de forma similar. “La reunión ha confirmado que no va a haber grandes cambios [en las relaciones entre los dos países]”, explicó. En Canadá, conservadores y liberales consideran que el TLCAN, en vigor desde 1994, ha sido clave para el bienestar del país al multiplicar las relaciones comerciales entre Ottawa y Wa- shington hasta convertirlos en los dos mayores socios comerciales del mundo. Con información de agencias
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