Madrid.— La plataforma Constituïm presentó hace unos días en Madrid su proyecto de Constitución para una Cataluña independiente. Su texto reúne todos los borradores elaborados por diferentes grupos desde que comenzó lo que los nacionalistas denominan “proceso de desconexión” con España. Diecisiete expertos han trabajado en él. Dos de ellos, los juristas Jordi Domingo y Agustí Carles, explican las claves del proyecto a EL UNIVERSAL.

En 2015 el primer boceto de Constitución parecía un paso de gigante a la independencia, pero hoy sigue siendo un texto privado, sin aval oficial. ¿Cuál es el siguiente paso?

—En mayo entregamos este texto al Parlamento catalán. Está en manos de la comisión encargada de elaborar la Constitución final para Cataluña, como un material de debate. Pero el proceso social en Cataluña no se ha detenido: ha crecido desde que se presentó ese primer boceto.

¿Cuáles son las bases para su Constitución?

—Una república presidencialista, contra la obsoleta monarquía española. En segundo lugar, en España no existe división de poderes real, y nosotros queremos una contundente, con un Poder Judicial independiente. También profundizamos los derechos individuales y colectivos, e incrementamos la participación ciudadana. Y, por último, una visión ecológica de la economía y de la sociedad.

Su texto plantea que el catalán y el aranés sean las lenguas oficiales de Cataluña, pero no el castellano.

—Así es. Pero defenderemos el español con un estatus jurídico especial. En Cataluña hay más de 200 lenguas y cuidaremos esa riqueza, pero con el español iremos más allá. Ha sido un elemento de cohesión social, sobre todo con los inmigrantes españoles que llegaron a Cataluña antes de que el catalán se recuperase tras la dictadura. A esas personas se les garantizará toda la vida que traten con la administración en castellano, pero es lógico que a los demás se les exija que hablen catalán.

¿Por qué no es el español una lengua cooficial?

—Una Constitución es una carta para presentar tu empresa al resto del mundo. Si el español fuera cooficial, todos se dirigirían a nosotros en él. No podríamos hacerles usar el catalán.

A un mexicano puede parecerle hostil que, si viaja a Cataluña, no pueda comunicarse en español.

—No debe asustarse. El español se podrá usar en la vida privada y en la prensa. Y si llega a un hospital sin saber catalán, será atendido igual. El Estado español ahora fija una teórica cooficialidad del español y el catalán, pero es falsa y se favorece al castellano. Nosotros sí planteamos la verdad: el catalán como idioma oficial y luego la protección al español.

Su Constitución dice qué ocurriría el día después de la independencia, pero antes deben alcanzarla.

—Así es, y este proyecto tiene una función dentro del proceso para hacerlo. Al hablar con la gente que en Escocia votó por seguir en Reino Unido hace un año, muchos decían que les asustaba no saber qué pasaría al ser independientes. Querían serlo, pero les daba vértigo en qué se convertirían. Este texto explica a los catalanes y al mundo lo que seremos el día después.

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