Buenos Aires.— La ex presidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchner se presentará hoy en los tribunales federales de Buenos Aires para una audiencia en el proceso por el delito de administración infiel en perjuicio de la administración pública, y el embargo de 15 millones de pesos argentinos (aproximadamente un millón de dólares) en la causa que se le sigue por la presunta estafa a través de la venta de dólares a futuro.

En los tribunales la espera el juez federal Claudio Bonadío.

La ex mandataria está acusada de haber ordenado a sus funcionarios una estafa con la venta de dólares a futuro a través del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

En la resolución de procesamiento del juez Bonadío se lee: “Es impensable que una operación financiera de esta magnitud, en la cual en menos de 45 días hábiles se abrieron posiciones del BCRA de 5 mil millones de dólares a 17 mil millones de dólares, que tendría claros efectos económicos y políticos en un futuro inmediato, sea desarrollada sin la aprobación expresa del más alto nivel de decisión económico y político del Poder Ejecutivo Nacional”.

Para Bonadío es evidente que hubo una estafa: “(…) La entonces presidenta impartió instrucciones —que sin duda fueron elaboradas conjuntamente— a su ministro de Economía para que esta operación financiera se lleve a cabo, procediendo éste a su vez a impartir directivas a los funcionarios del BCRA y a los directores de la Comisión Nacional de Valores”.

La audiencia será a las 13:00 horas (tiempo de Argentina) porque el abogado de Kirchner, Carlos Beraldi, informó que su cliente irá al médico a las 10:00 de la mañana, hora en la que Bonadío la citó originalmente.

La verdadera razón detrás del cambio de horario es que la ex presidenta querría evitar cruzarse con Lázaro Báez, un empresario cercano a su gobierno y que hoy debe responder por más de 140 propiedades de dudosa procedencia ante el juez federal Sebastián Casanello.

Voces críticas al gobierno anterior señalan que Báez podría ser tesorero o socio de Kirchner.

Bonadío ya había citado a declarar a la ex mandataria el 13 de abril pasado, pero en esa ocasión nunca estuvieron cara a cara. A la salida de los tribunales, ella dio un discurso ante unas 50 mil personas que la aclamaron en su primera gran aparición tras dejar el poder.

El sábado pasado, Kirchner llegó a Buenos Aires desde Río Gallegos, capital de la provincia de Santa Cruz, donde vive actualmente, y fue recibida por simpatizantes.

“Hoy no hay un acto oficial de nuestro partido en apoyo de Cristina, pero probablemente se autoconvoque gente en la puerta de los tribunales”, dijo a EL UNIVERSAL un vocero del bloque de diputados kirchneristas.

El hombre de la justicia. El juez federal Claudio Bonadío, de 60 años, es el principal enemigo judicial de la ex presidenta.

Es abogado por la Universidad de Buenos Aires, tuvo una carrera meteórica en el Poder Judicial y en 1994, durante el segundo gobierno de Carlos Menem, fue nombrado juez federal.

En los últimos años, su juzgado ha sido uno de los más activos en las causas contra la ex presidenta y miembros de su gabinete, entre los que figuran el ex vicepresidente Amado Boudou, el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime y el ex secretario de Comercio Guillermo Moreno.

En 2014, Bonadío también ordenó allanamientos en Hotesur, una empresa que administraba un hotel de la ex presidenta.

El 13 de abril pasado, Kirchner solicitó que el juez fuera apartado del caso por “enemistad manifiesta” y, antes de retirarse, dejó asentado en el expediente que él era parcial, incompetente y arbitrario. Antes, en agosto de 2015, cuando Bonadío ordenó allanar las oficinas de Máximo Kirchner (diputado e hijo de la ex presidenta y de Néstor Kirchner), ella lo calificó de “pistolero, mafioso y extorsionador”.

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