12 | NOV | 2019
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J. Jaime Hernández. Agenda Washington

29/02/2016
10:46
J. Jaime Hernández / Corresponsal
Washington
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Aún antes de conocerse los resultados de las primarias demócrata y republicana en una docena de estados, en el llamado súper martes de este 1 de marzo, la victoria ya tiene nombre propio

Aún antes de conocerse los resultados de las primarias demócrata y republicana en una docena de estados, en el llamado súper martes de este 1 de marzo, la victoria ya tiene nombre propio. Por el lado demócrata, Hillary Clinton y por el republicano, esa fuerza emergente del populismo llamada Donald Trump.

En el caso de Hillary, todas las encuestas atisban su arrolladora victoria en los 11 estados que estarían en juego este martes. Bernie Sanders, el senador por Vermont que se ha convertido en un fenómeno de masas (particularmente entre los jóvenes), parece inasequible al desaliento y mantiene su apuesta en los estados de Massachussetts y en Vermont, su propio estado, para seguir con vida en la lucha por la nominación.

En el bando republicano, nadie duda de la victoria de Donald Trump en la mayoría de los estados en juego, con la excepción de Texas, donde el senador por ese estado, Ted Cruz, se mantiene a la cabeza de las preferencias.

Pero, a nivel nacional, Donald Trump amaneció este lunes con el 49% de respaldo en la encuesta realizada por la cadena CNN. Un porcentaje que le coloca muy lejos de sus más inmediatos contendientes como el senador por Florida, que amaneció con el 16%; Ted Cruz, con el 15%; Ben Carson, el neurocirujano retirado, 10%; y John Kasich, el gobernador de Ohio, con el 6%.

Precisamente, el hecho de que Trump se siga beneficiando de la dispersión de los apoyos entre sus contendientes, han aumentado la presión sobre John Kasich, quien ya ha dicho que no se retirará de las primarias hasta superar la prueba en Ohio, su propio estado, donde confía en cosechar una importante victoria.

Una victoria que, en todo caso, no será suficiente para asegurar su nominación ni, mucho menos, para frenar el avance de Donald Trump.

Tras el respaldo ofrecido por el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, quien sacudió al partido republicano con este anuncio, y la suma de Jeff Sessions, el senador por Alabama, Donald Trump avanza en caballo de Hacienda. Su carácter inevitable mantiene muy preocupados a los barones del partido republicano y animados a la campaña de Hillary Clinton.

En ambos casos, están convencidos de que la candidatura a la presidencia de Donald Trump es una receta para la derrota en noviembre próximo. Su apuesta para reagrupar al voto blanco y conservador, echando mano incluso de los sectores más extremistas, ha conseguido alienar a esas minorías sin las cuales es imposible conquistar la Casa Blanca.

A manera de ejemplo, el 40% del voto hispano que se necesita para conquistar la presidencia, una cifra imposible de imaginar bajo la candidatura de Trump tras sus insultos a la comunidad migrante y sus amenazas de redadas y deportación contra 11 millones de indocumentados.

De hecho, entre algunos operadores de la campaña Clinton, el hecho de que Donald Trump consiga imponerse en la lucha por la nominación presidencial, es una buena noticia porque de esta forma Hillary Clinton tendrá de su lado el entusiasmo contra Trump que ella sola no ha sido capaz de generar, principalmente, por culpa de Bernie Sanders que ha conseguido dejar en evidencia sus muchas debilidades como aspirante a la Casa Blanca.

Siguiendo con esta misma línea de argumentación, para algunos analistas Donald Trump necesitaría incluso hasta el 50% del voto hispano para contrarrestar la marea de rechazo que se producirá en noviembre próximo en unas presidenciales que pondrán a prueba la capacidad del electorado para distinguir entre una candidata incapaz de disimular sus conexiones con los intereses creados, como Hillary Clinton, y un personaje como Donald Trump, que coquetea con los apoyos de movimientos racistas como el Klu Kux Klan, que promete implantar leyes libelo contra medios como The Washington Post y The New York Times y que ya prometió regresar a la era de la tortura para combatir la amenaza terrorista.

 

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