18 | JUL | 2019
(Foto: Xinhua)

La pesadilla sangrienta y su herida profunda

15/11/2015
02:08
Elsa Moley
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Los franceses están consternados. Acaban de vivir la peor pesadilla que jamás hubieran podido soñar. La noche del viernes 13 de noviembre de 2015 quedará grabada por siempre en su memoria. Se trata de la violencia más mortal que París haya presenciado, por lo menos desde las guerras mundiales.

En la capital francesa ahora reina una mezcla de miedo, estupefacción, enojo e indignación. Como una reminiscencia del 7 de enero, cuando el ataque a Charlie Hebdo dejó una herida profunda en el alma francesa. Pero una vez más, tienen que enfrentar los horrores de un ataque terrorista.

Esta vez, los ataques terroristas fueron coordinados en seis zonas públicas en el corazón de París. Al menos 129 personas fueron asesinadas y 352, heridas. Los otros sobrevivientes están paralizados por el miedo, al igual que el resto de los ciudadanos.

El ataque comenzó en Bataclan, una sala de conciertos francesa famosa. Como de costumbre, estaba a reventar.

Más de mil aficionados se reunieron en esta sede popular para un concierto del grupo de rock pesado Eagles of Death Metal. Y como siempre, los francesas se divertían aquí la noche de un viernes.

La banda había tocado fuerte durante una hora. Hacía un ruido estrepitoso, pero justo después de las 10 pm, otro ruido estrepitoso de repente irrumpió: el ruido de disparos. La banda dejó de tocar. El llanto y los gritos remplazaron a la música. Fue el comienzo del horror.

Dos horas más tarde, alrededor de la media noche, cientos y cientos de asiduos al rock en la Bataclan fueron secuestrados como rehenes.

Algunas personas en la sala de conciertos Bataclan se las arreglaron para escapar a través de la salida de emergencia, mientras que otros se salieron por el techo y terminaron en un departamento contiguo. Afuera había cuerpos tirados en la calle cubiertos con sábanas.

París se había convertido en zona de guerra. Justo después de la media noche, las fuerzas especiales francesas emprendieron un ataque contra la sala Bataclan en un intento por liberar a los rehenes. Se dieron ráfagas de tiroteos y diversas explosiones. A la 1 am del sábado, la policía anunció que la operación había concluido y que tres hombres armados habían sido abatidos.

Mientras tanto, al norte de París, se dieron una serie de explosiones en el Stade de France, donde François Hollande presenciaba un partido de futbol amistoso entre Francia y Alemania.

Un hombre-bomba se hizo explotar, matando a diversas personas. Los aficionados afirmaron que por lo menos hubo tres explosiones de antemano y algunas granadas fueron lanzadas a la muchedumbre.

Conforme la policía, los servicios de emergencia y el ejército movilizaban vehículos blindados, ambulancias y helicópteros, el corazón de París se cerraba.

Algunos testigos hablan de escenas “salidas de una película de terror”. “Nunca pensé que viviría para presenciar el día en que algo tan terrible, tan indescriptible, sucediera en París”, afirmó el cliente de un bar cerca de la Bataclan.

Este sentimiento es compartido por todos los franceses. Durante toda la noche, todo ellos permanecieron despiertos, llamando y escribiendo a sus familiares, a sus colegas, para asegurarse de que todos estuvieran bien.

Un sinnúmero de personas no pudieron regresar a sus hogares. Algunos de ellos tuvieron que quedarse encerrados en los sótanos de los bares. Hubo pánico en todos lados.

Las autoridades francesas lanzaron la alerta de seguridad sin precedentes Alpha Rouge, advirtiendo que París estaba bajo “ataques múltiples”. El gobierno aconsejó a los parisinos que permanecieran en casa y se paralizaron cinco estaciones del metro que pasan por los distritos décimo y onceavo.

Pero esa noche, una fuerte ola de solidaridad unió a los franceses: todos compartieron la operación Porte Ouverte (“Puerta abierta”) en Twitter y Facebook, señalando: los parisinos dan la bienvenida a aquellos que no pueden regresar a sus hogares porque viven demasiado cerca de los ataques terroristas.

Cientos de personas en ambas redes sociales compartieron la imagen: “Paz para París”, dibujada por un artista francés que vive en Londres.

Periodista francesa

Traducción de Odette León

 

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