Suscríbete

“Rusia busca recuperar gloria militar”

Tras el tropiezo en Georgia, el ejército de Moscú se modernizó y hoy se pone a prueba

Siemon Wezeman, Investigador del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI) (ESPECIAL)
Mundo 24/10/2015 01:07 Inder Bugarin Actualizada 15:45

Bruselas.— Con su intervención bélica en Siria, el presidente ruso Vladimir Putin ha iniciado el proceso para restaurar el prestigio de las fuerzas armadas rusas después de décadas de decadencia tras el colapso de la Unión Soviética.

Un cuarto de siglo después del fin de la Guerra Fría, sólo quedaba el recuerdo de la gloria del ejército ruso, una fuerza que hasta hace unos años era vista por los analistas estadounidenses y europeos como decadente, insignificante, obsoleta y consumida por la corrupción. No obstante, la decisión de rescatar por la vía armada al presidente sirio, Bashar al-Assad, ha devuelto a Moscú la imagen de actor militar de escena mundial.

“Con su exhibición de fuerza en Siria están enviando un firme mensaje: somos Rusia, la gran potencia, y tenemos el poderío militar para realizar intervenciones lejos de nuestras fronteras”, dice a EL UNIVERSAL Siemon Wezeman, investigador del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).

La exhibición militar mostrada por Rusia en Siria desde el 30 de septiembre, cuando la aviación comenzó sus bombardeos sobre grupos considerados por Moscú como terroristas, es consecuencia de la tropezada invasión de Georgia en 2008.

Los balances de aquella operación que hicieron analistas de instituciones como el Carnegie Endowment for International Peace concluyeron que el enfrentamiento duró más de lo previsto para el tamaño de las fuerzas rusas, exhibió imprecisión logística y lagunas en la nueva doctrina militar, la cual consiste en intervenir sin sufrir bajas y causar daños a la población civil.

“Después de Georgia llegaron a la conclusión de que era necesario modernizar el ejército, invertir en electrónica, armas no tripuladas, misiles de precisión; así que desde 2009 iniciaron la transformación aumentando el gasto militar”, explica Wezeman.

En Siria, los bombardeos nocturnos, los blancos establecidos por drones, el uso de misiles de crucero y el empleo de helicópteros artillados Mi 24 y aviones de combate Soechoj Soe serie 30 y 32, conocidos por la OTAN bajo los códigos de Hind, Flanker y Fulback, respectivamente, ilustran un avance tangible en comparación con el pasado.

Además, las fuerzas rusas han mostrado profesionalización, preparación y disponibilidad.

Según el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, general Igor Konashenkov, en un periodo relativamente breve fueron capaces de desplazar en el Mar Caspio un buque de guerra (Moska), un submarino, dos fragatas, 30 aviones de combate, 12 helicópteros y 2 mil hombres, la mayor movilización de tropas rusas en la zona desde la guerra en Afganistán (1979-1989).

“Cuando se pide ayuda a los europeos [Unión Europea], siempre responden que no tienen fuerzas suficientes o no están listas para actuar; en cambio, los rusos han mostrado capacidad para mover en poco tiempo dos docenas de aviones y sus intenciones de actuar como potencia militar”, indica Wezeman. El experto en transferencias armamentistas sostiene que la verdadera prueba de fuego para Putin será cuando decida enviar tropas terrestres, tal y como hizo Estados Unidos contra el talibán y en Irak.

Por lo pronto, el ejército ruso, a partir de la anexión unilateral de la península ucraniana en Crimea en 2014, muestra avances suficientes como para incomodar a los socios de la OTAN.

Temas Relacionados
entrevista

Comentarios