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Thelma Aldana Hernández, fiscal general de Guatemala (JOSÉ MELÉNDEZ. EL UNIVERSAL)

Se derribó el mito de los poderes intocables: fiscal general de Guatemala

06/09/2015
04:00
José Meléndez / Enviado
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La corrupción no es tolerable y la caída de Otto Pérez así lo demuestra, dice

Ciudad de Guatemala.— La fiscal general de Guatemala, Thelma Aldana Hernández, destapó una olla podrida por la corrupción política, con una serie de escándalos que estallaron en abril pasado y colapsaron al gobierno guatemalteco. Señalado por Aldana como líder de una estructura criminal que asestó una millonaria defraudación en las aduanas, Otto Pérez Molina dimitió a la presidencia el pasado miércoles y ahora está preso aunque alega inocencia.

En una entrevista con el enviado de EL UNIVERSAL, Aldana, quien cumplirá 60 años el 27 de este mes, dijo que Guatemala mostró que los poderes intocables son sólo un mito.

¿Qué lección da Guatemala con la lucha contra la corrupción política?

—La primera lección es en Guatemala y es un mensaje para todos los países de que la lucha contra la corrupción debe ser apoyada por el pueblo. En este país se dio esa amalgama de que la ciudadanía se levantó a apoyar nuestro trabajo.

¿Se derribó el mito de que los poderes intocables, visibles u ocultos, son impunes?

—Por supuesto que sí se derribó ese mito. Con esta manifestación de la justicia guatemalteca evidenciamos que es sólo un mito que hay poderes intocables, ocultos o visibles. Cuando hay voluntad política se puede llegar a las altas esferas de gobierno y desarticular cualquier estructura criminal. La corrupción es intolerable.

¿Qué precedentes establece Guatemala con estas decisiones?

—La historia guatemalteca registrará estos acontecimientos como trascendentales e importantes, con un mensaje claro a los próximos gobernantes, no sólo presidente y vicepresidente, sino funcionarios públicos y ciudadanía, de que nadie debe estar por encima de la ley. Si trabajamos con honradez y transparencia nadie nos molestará.

¿Cómo se repara el daño?

—La población sufre un daño moral muy grande. Frustra y decepciona el que la persona que representa la unidad nacional, la voluntad democrática, resulte involucrada en una estructura criminal. El tiempo curará las heridas. Con lo ocurrido se da un hasta aquí. Son muchos años de estar sabiendo y viendo la corrupción, con tal grado de tolerancia que se decía que no importa que un político robe, pero poquito, o que robe pero que haga obras. Guatemala ya marcó en este momento el hasta aquí de esa tolerancia a la corrupción.

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