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La cercanía con el Bordo Poniente y el ubicarse en una zona susceptible de inundaciones, son factores que las autoridades deberán considerar antes de determinar el proyecto que habrá de realizarse en los terrenos que deje el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

El Gobierno de la Ciudad de México solicitó a la Alianza para la Formación e Investigación en Infraestructura para el Desarrollo de México (Fiidem), elaborar un primer diagnóstico técnico sobre el estado del terreno actual del Aeropuerto.

La Alianza Fiidem señaló que no sólo debe considerarse el predio de 710 hectáreas como tal sino también, las características y necesidades de la zona que le rodea y las implicaciones que traerá a nivel metropolitano.

En el análisis, que forma parte de la Primera Entrega de La Opinión de la Ciudad, sobre el uso que habrá de darse a dichos terrenos —presentado la semana pasada— se establece que “existen ciertas circunstancias que en un futuro pudieran considerarse como restricciones para el uso de los terrenos del AICM, más no limitativas”.

Una de ellas, señala, es la cercanía con el Bordo Poniente, que ocupa mil hectáreas y acumula una “montaña de basura con altura de 15 metros”, lo que pudiera influir en el desarrollo de edificios que requieran de controles estrictos de higiene, como un hospital.

También se debe considerar una “posible contaminación por hidrocarburos en la zona de tanques de turbosina y los turbosinoductos”, así como las limitaciones en materia de infraestructura vial, drenaje y suministro de agua potable.

“Los factores poblacionales de la comunidad que rodea el AICM pudieran restringir desarrollos del tipo residencial (además de existir la posibilidad de restringir la altura de las edificaciones) por las rutas aéreas programadas para las aeronaves que tendrán como destino el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México”, se destaca.

De acuerdo con la Alianza Fiidem, la zona donde se ubica la actual terminal aérea es propensa de inundaciones, aunque reconoce que actualmente el gobierno trabaja en solucionar esta condición con seis plantas de bombeo.

Ante estas circunstancias se establece que previo a cualquier desarrollo, el Gobierno de la Ciudad de México deberá realizar una serie de estudios para atender 11 “áreas críticas”: medio ambiente, condicionamiento del medio fisiográfico, riesgos y vulnerabilidades, tenencia de la tierra, aspectos socioeconómicos, análisis y relación de integración metropolitana, uso de suelo, vivienda, movilidad, infraestructura, así como equipamiento y servicios.

En el análisis también se destaca que es necesario considerar las experiencias de otros países, en donde el Aeropuerto ha cambiado de sede y dejado un predio que en el 43% de los casos ha sido utilizado para parques urbanos.

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