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Aunque obtuvo luz verde para su edificación, la construcción de un condominio de 30 niveles en la calle Rubén Darío 225, en la zona de Polanco, impactará en la movilidad, la entrada de luz natural a edificios aledaños así como en el servicio de agua, que para este último rubro, la constructora Abilia deberá hacer obras de “reforzamiento hidráulico”, según se desprende de documentos oficiales, testimonios vecinales y un estudio de asoleamiento de la propia compañía.
La historia del proyecto data de 2006 cuando la empresa encargada se llamaba Inmobiliaria Abel. Un par de años después, vecinos se enteraron que la secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) autorizó un dictamen de impacto urbano para la obra de 30 niveles, sin que se celebrara un trámite previo, una fusión de cinco terrenos donde estará el conjunto.
“La fusión fue otorgada por la delegación en diciembre de 2009, ¿cómo obtuvieron el dictamen entonces?”, cuestionó Eloísa Alvarado, vecina de la colonia Bosque de Chapultepec.
Para 2011, la Consejería Jurídica “rechazó el proyecto” en una reunión con colonos y desarrolladores, pidió rehacerlo y fue entonces que se ordenó por primera vez la presentación de un juicio de lesividad, recordó Alvarado, quien era coordinadora vecinal en ese año. Dijo que sólo debían otorgarles 12 niveles. En 2013 se emitió un nuevo dictamen impacto urbano.
El pasado jueves, la Consejería Jurídica del gobierno capitalino informó que acatará el fallo del Tribunal de lo Contencioso y Administrativo (TCA) respecto al juicio de lesividad promovido contra la obra, resuelto a favor de Abilia, por lo que podrá edificar el condominio.
Sin embargo, uno de los impactos es descrito en un estudio de asoleamiento hecho por la propia compañía en abril pasado, cuyos resultados muestran que su edificio proyectaría sombras que obstruirán la luz solar a inmuebles de la calle Lord Byron durante las mañanas y de la calle Rubén Darío al atardecer.
El documento añade una propuesta de “mejora en fachada” para dos torres del condominio situado en Rubén Darío 223 y dicha mejora consistía en cambiar los cristales de los inmuebles por unos que permitieran pasar una mayor cantidad de luz. El estudio fue proporcionado por integrantes del comité ciudadano de la colonia Bosque de Chapultepec, quienes argumentan que la mejora de la fachada es una muestra de que en meses previos conformaban un acuerdo con la desarrolladora Abilia para mitigar las afectaciones y la pérdida de plusvalía en otras viviendas debido a la nueva construcción.
En la última página, se incluye una lista de seis acciones como “retorno en Rubén Darío”, “aplicación de donación en obras en la zona” y “proyecto jardín de niños” que desarrollaría la compañía para resarcir un poco el daño.
Sobre este y otras posibles afectaciones, se buscó la versión de Abilia, pero hasta pasadas las 21:00 horas de ayer, no se obtuvo respuesta.
En contraste, el 21 de agosto surgió una denuncia de extorsión hecha por Abilia —empresa encabezada por María Asunción Aramburuzabala, socia de grupo Modelo— en contra de vecinos inconformes con la obra. Los colonos argumentaron que no exigían dinero, sino se trataba de una negociación de obras de mitigación.
En un sitio de internet, creado días después, la empresa afirmó que cumplió con todos los trámites y requisitos solicitados por el gobierno local para la obra.
Alertan sobre movilidad
El proyecto consiste en 122 viviendas repartidas en una torre de 30 niveles y otro inmueble de tres niveles, ambos en poco más de una hectárea, con 46% de área libre, según la manifestación de construcción ingresada a la delegación Miguel Hidalgo el 10 de junio de 2014.
El terreno se formó con la fusión de cinco inmuebles: Rubén Darío 225, 253, Tres Picos 92, 98 y Lord Byron 11. Mediante una modificación al dictamen de impacto urbano en febrero de ese año, la desarrolladora logró que el edificio pasara de 108 a 120 metros de altura y de 755 a mil 28 cajones de estacionamiento en cuatro sótanos.
Gaspar Rionda, vecino de la calle Lord Byron, dijo que con tantos espacios para autos se generará una afluencia de vehículos “que no nos va a dejar entrar ni salir de la colonia”.
El administrador de otro condominio y quien pidió no mencionar su nombre, situado también en Rubén Darío y Lord Byron añadió que “hay momentos en que se atora la circulación en Rubén Darío porque en esta esquina se reduce a un carril, debido al desnivel vehicular”.
En febrero pasado los 10 comités ciudadanos de Polanco enviaron una carta al TCA para rechazar la obra pues afectaría “la movilidad, medio ambiente y aprovisionamiento de servicios urbanos” y señalaron el congestionamiento vial debido a que desfoga el tránsito de la zona.
En la resolución de impacto ambiental acerca del proyecto, emitida por la secretaría de Medio Ambiente en 2014, de la cual EL UNIVERSAL tiene copia, se indica que el proyecto inmobiliario consumirá 190 mil 350 litros de agua diarios, para lo que pretenden hacer dos plantas de tratamiento.
La avenida Rubén Darío es la más cara de Polanco para vivir. El metro cuadrado cuesta 103 mil pesos (unos 6 mil dólares), pero en el caso de las construcciones más nuevas como en Rubén Darío 225, el costo puede llegar a los 120 mil pesos, según especialistas en bienes raíces.
Un departamento de 300 metros cuadrados en la nueva torre podría costar 36 millones de pesos. Habrá departamentos de 250 a 500 metros.
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