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A causa del cautiverio, el gorila Bantú se volvió un primate poco social, tanto con ejemplares de su propia especie, como con las personas que lo rodeaban.
Merit Nefernefer Tello, quien es, posiblemente, la única primatóloga en México, estudió el comportamiento de Bantú durante 2006, y relató que el animal reportó actitudes antisociales que pudieron derivar en que no se reprodujera con la hembra de su especie, Arila.
“Bantú era un ser que no era sociable, es un comportamiento normal de cautiverio. A Obed —su cuidador— era el único que le hacía caso. A Arila sólo la miraba y jugaba con ella”.
“Bantú era muy joven en esa época, estaba en una etapa en la que el macho no es reproductivo. Él tenía 13 años, Arila ya era mucho mayor que él, fue una de las condiciones por las que no se logró la reproducción”, afirmó.
“No había posibilidades porque Bantú era muy joven, ellos [los investigadores del Zoológico de Chapultepec] ya sabían esto”, explicó.
La especialista comentó que desde 2006 las autoridades sabían del sobrepeso del gorila de Tierras Bajas, pues Bantú reportó 225 kilogramos cuando el peso normal de un ejemplar como él es de 119 kilos.
“Era demasiado peso. Bantú estaba muy gordito. Además el espacio que tenía era muy reducido y no se movía”.
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