#YoPorLosOcéanos ¿y tú?

Laura Rodríguez

¿Quién no ha visto la imagen de la tortuga marina con un popote en la nariz o de ballenas encalladas cuyos estómagos están llenos de plástico? ¿Quién no ha leído sobre los impactos del incremento atípico de sargazo sobre el arrecife de coral del Caribe y el turismo? ¿Quién no ha leído sobre las consecuencias del acelerado ritmo al cual se están devastando los glaciares? En años recientes, las noticias sobre el daño que estamos ocasionando en los océanos han aumentado de manera alarmante; los expertos nos advierten que no podemos dejar pasar más tiempo si queremos evitar un mayor desastre ambiental.

Aunque no los veamos todos los días, los océanos y sus beneficios están presentes en numerosos ámbitos de nuestras vidas. Son fuente de oxígeno, de alimento, de momentos recreativos y de una infinita belleza. Afortunadamente cada vez somos más los que adoptamos una nueva conciencia global sobre los impactos que hemos causado en ellos. Este 8 de junio es el Día Mundial de los Océanos y todos podemos –y debemos– unirnos a la conversación sobre lo que debemos hacer para protegerlos. Por eso, te invito a ti y a todas las personas que desean un futuro saludable para nuestros océanos a unirse a #YoPorLosOcéanos. Nos queda poco tiempo y necesitamos que gobiernos, empresas, científicos, prensa y ciudadanos se sumen a su conservación antes de que alcancemos un punto irreversible.

 

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Los océanos no sólo cubren más del 70% de la superficie del planeta, sino que su inmensa biodiversidad es origen de muchos procesos naturales que mantienen el orden de los ecosistemas globales. Los océanos son los verdaderos pulmones del planeta; albergan microorganismos llamados fitoplancton que son la base que sustenta la vida del resto de los organismos marinos, y se encargan de generar el 50% del oxígeno de todo el planeta. Los océanos también disminuyen los efectos del calentamiento global al absorber y redistribuir el exceso del calor del planeta. Asimismo, ecosistemas marinos como los que encontramos en manglares o marismas se han encargado de absorber la mitad de las emisiones de dióxido carbono de los últimos dos siglos, y los arrecifes de coral funcionan como barreras de protección de costas contra huracanes y tormentas. En el caso de México, cuando el huracán Wilma azotó la península de Quintana Roo en 2005, una sección de 12 km de arrecife logró disminuir considerablemente el impacto brutal del oleaje.

De igual forma, los océanos desempeñan un papel fundamental para el desarrollo humano. En México, industrias que se llevan a cabo en municipios costeros –tales como la pesca y la acuacultura, la energética, turística y de transporte marítimo– contribuyen con el 5.27% del empleo nacional, además de que el 41% de la actividad económica del país es generada por nuestros 17 estados costeros. Esto nos demuestra que los mares y costas son clave para la productividad, el empleo y la erradicación de la pobreza en comunidades enteras. En términos alimentarios, las proteínas derivadas del mar representan 17% de la ingesta de proteína animal de la población mundial, cifra que asciende a 50% en países en vías de desarrollo. En México, el consumo de pescados y mariscos –12.6kg per cápita anual– aumenta año con año por lo que es claro que el manejo sustentable de nuestras especies y ecosistemas marinos es clave para garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición de una creciente población, así como para impulsar el desarrollo social y económico en el país.

Todos estos datos nos muestran que tenemos una gran deuda con los océanos. En la medida en que todos estemos más conscientes sobre la importancia de los océanos para la vida en el planeta, las noticias positivas sobre su estado podrán adquirir mayor interés. Además, entre más informados estemos, más contundentes serán nuestras acciones de conservación y, entre más pronto actuemos, más rápido aseguraremos el futuro de la gran biodiversidad que albergan.  
 

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En México somos especialmente afortunados. No sólo contamos con 1.6 veces más océano que tierra, sino que somos muchos los que nos beneficiamos de las enormes riquezas de los océanos, de sus propiedades, de su importancia para nuestro patrimonio natural y cultural, de su manera de inspirarnos con impresionantes atardeceres y amaneceres. Las medidas para recortar nuestro uso de plástico son de gran ayuda, pero no son suficientes para contrarrestar el estado actual de nuestros océanos. Es nuestro deber generar conciencia y aportar desde nuestras actividades cotidianas. Acciones como optar por productos o servicios amigables con el medio ambiente, elegir candidatos que promuevan políticas de sustentabilidad medioambiental, y consumir productos marinos de procedencia sustentable, ayudan enormemente a la protección de las especies marinas y sus ecosistemas. Es hora de que las próximas noticias que leamos sobre los océanos sean sobre acciones que favorezcan su preservación, de campañas de limpieza, de iniciativas sustentables, de involucramiento social. Tenemos frente a nosotros un mar de oportunidades y nos toca aprovecharlas.

Desde el 2009, la ONU nombró e instauró el 8 de junio cómo el #DíaMundialdelosOcéanos, pero podemos hacer mucho más a lo largo del año. México puede liderar la lucha contra el deterioro de los océanos. Debemos hacernos escuchar para que tanto el gobierno federal como los gobiernos locales prioricen la agenda de medio ambiente ya que, sin los océanos y su biodiversidad, México sufriría cambios fundamentales en todos los aspectos socioeconómicos, demográficos, ecológicos y culturales que nos caracterizan. Por eso te invito a unirte a la campaña #YoPorLosOcéanos para que juntos amplifiquemos este mensaje de lo que tú y yo estamos haciendo por los océanos sustentables en México y que eso se traduzca en una ola de iniciativas en todo el país.

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