EU: doble cara en corrupción

Jesús Reyes Heroles G. G.

En 2008, Pemex fue reconocida por Transparencia Internacional, con base en mediciones recomendadas por el estándar EITI, como una de las empresas petroleras nacionales con mayores estándares de divulgación de información en el reporte Promoting Revenue Transparency.

EITI (Extractive Industries Trtansparency Initiative) es una instancia sui generis: participan gobierno, sociedad e industria; no es un tratado internacional, es un acuerdo voluntario entre los distintos sectores que participan en las industrias extractivas (minería e hidrocarburos), y su funcionamiento depende de la participación de todos los sectores que integran dichas actividades. Su objetivo es publicar (y hacer accesible) información del sector extractivo, principalmente en lo que respecta los flujos de dinero entre las empresas en las industrias extractivas y los gobiernos. Esto incluye pago de impuestos, regalías, licencias, contratos y producción. Los reportes incluyen información de un año fiscal completo, y son realizados por un auditor independiente.

La iniciativa ha sido un elemento muy importante para fortalecer la transparencia y el acceso a la información de las industrias extractivas. En varios países de África, su adopción ha reducido drásticamente la corrupción y el mal manejo de los recursos derivados de la minería y la extracción de hidrocarburos.

Con el tiempo, EITI se ha convertido en un estándar cada vez más amplio, más estricto. A partir de 2020 se exigirá la publicación de información sobre los “beneficiarios reales” (dueños finales de las empresas, como accionistas, fondos de inversión, etcétera), así como información acerca de las personas políticamente expuestas en el sector. Esta tendencia hacia identificar a los “beneficiarios reales” es positiva y aplicable a otras actividades. Con frecuencia no se revela cuáles son los intereses reales que se benefician de acciones de gestión colectiva, cabildeo, o gestión de organizaciones no gubernamentales. En México, esto se oberva cada vez con mayor frecuencia.

El pasado 25 de octubre México fue aceptado como país candidato a EITI (país 53). Tras la aprobación de su carácter como “candidato”, México tiene la obligación de publicar el primer informe EITI durante los 18 meses posteriores (abril de 2019). Entonces entrará en el proceso de validación, que lo definirá como “país cumplidor” si observa todos los requisitos del Estándar (abril de 2020).

Además, con base en los nuevos lineamientos de EITI, es necesario dar a conocer información a nivel subnacional (estados y municipios), uno de los ámbitos más opacos en el manejo de recursos públicos. La adopción del estándar obligará, por ejemplo, a que las transferencias a estados y municipios por parte del Fondo Mexicano del Petróleo y del Fondo Minero no sólo se reporten en cuanto a montos, sino en qué se utilizarán.

En muchos países, la industria extractiva se caracteriza por contar con abundantes recursos, por su opacidad, y por su frecuente involucramiento en actos de corrupción. Por eso, es un blanco prioritario para las organizaciones internacionales que luchan por que los beneficios lleguen a la mayoría de la población, y por que opere con transparencia.

En México, ha llevado una década que el país se haya incorporado a los esfuerzos internacionales en esta materia. Proceso lento, pero en la dirección correcta. Es paradójico que, al mismo tiempo, Estados Unidos de América camine en sentido contrario. Este mes, el gobierno de EU anunció que no sería más un país adherente del estándar EITI. En un comunicado contradictorio anunció que, dado que no cumple con las leyes nacionales de EU, el gobierno ha decidido retirarse del estándar.

En el Resumen de Objetivos de la Renegociación del TLCAN, EU incluyó el combate a la corrupción. Expuso que los gobiernos deberían establecer requisitos que comprometieran a cada parte a criminalizar la corrupción gubernamental, y a tomar medidas para desincentivar la corrupción pública y privada. Esto es, paradójicamente justo ahora se retiran de la mesa de la transparencia, lo que revela también el verdadero sentir respecto a estos asuntos, que discrepa en lo esencial de lo que ese país plantea en la mesa de la renegociación del TLCAN.

Socio fundador de GEA Grupo
de Economistas y Asociados / StructurA

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