Violencia inadmisible

Javier Bolaños

Ayer arrancaron las campañas electorales para gobernador en casi una decena de entidades federativas; la de Morelos quedó marcada por la creciente violencia que se vive en todos los ámbitos de la vida social; de acuerdo con reportes de las autoridades policiacas, “cerca de las 05,00 horas, cuatro sujetos con armas de fuego, dispararon al menos en 15 ocasiones para después darse a la fuga, hiriendo al menos a siete de los clientes que se encontraban en Plaza Marina, en la calle más comercial de Cuernavaca” asegura el reporte.

Morelos fue, en el inicio del sexenio, el lugar que el Gobierno Federal escogió para implementar el nuevo modelo de policía de mando único; el Gobernador fue apoyado para construir cinco nuevos cuarteles de la policía; se instaló lo que llaman el centro de comunicación y comando C-5, el más moderno y con los mejores avances tecnológicos; se incrementó el número de cámaras de vigilancia; se contrató más policía hasta rebasar más de 5 mil elementos; se dotó de cientos de nuevas patrullas, pero los resultados han sido nulos.

Morelos se mantiene en los primeros lugares en los delitos de alto impacto; el robo con violencia a los hogares, la extorsión y el robo de vehículos son cosas de todos los días, y en paralelo el gobierno federal carga en sus espaldas con la etiqueta de ser el sexenio más violento de los últimos veinte años; ambos apostaron por una estrategia fallida, colocaron a la policía bajo el mando político de la SEGOB y de la Secretaria de Gobierno local.

En esta forma de gobernar, les restaron posibilidades y responsabilidades a los municipios. Alegaron que las autoridades locales estaban infiltradas por el narcotráfico, dijeron que la policía municipal carecía de capacidades técnicas y de inteligencia, y asumieron el control total del mando, de los recursos y los elementos; ahora, después de 6 años, es también total el fracaso en materia de seguridad del Gobierno de la República y del Gobierno de Morelos.

Más del 93 por cierto de la población tiene la precepción de la inseguridad, y en las campañas locales que ayer iniciaron la respuesta que buscan los electores es la forma en que las nuevas autoridades encararán este problema. El modelo de mando único fracasó. ¿Qué sigue?

Los hechos ocurridos en Plaza Marina de Cuernavaca no pueden pasar como un hecho aislado o como uno más de la larga cadena de homicidios y hechos delictivos que en este y otros lugares ocurren. ¿Dónde está la autoridad Municipal? Los reglamentos municipales y los manuales de operación permiten a los establecimientos con giros rojos trabajar con el pago de horas extras hasta las 2,00 de la madrugada. En la narrativa de los hechos del domingo en la madrugada —de acuerdo con el reporte que aparece en la edición digital de EL UNIVERSAL—, dice que “a las 4:00 de la mañana el grupo norteño Fuerza del Rey interpretaba narcocorridos, cuando se suscitó una riña… a las 5:00 am cuatro sujetos dispararon e hirieron a 7 personas”. La pregunta para la Presidenta Municipal y para los Regidores de su Cabildo de Cuernavaca es: ¿si estos establecimientos deben cerrar a las 2:00, con qué permisos funcionan hasta las 5:00 de la madrugada?

Lope de Vega escribió, entre 1612 y 1614, la obra estelar denominada Fuente Ovejuna, donde se relata el asesinato del comendador mayor de Calatrava, Hernán Pérez de Guzmán, y en la que nunca se supo quién fue el autor material ni intelectual del crimen. Ojalá que los hechos lamentables de Plaza Marina no conviertan a Cuernavaca en otro pueblo como Fuente Ovejuna.

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