Supera violencia con breakdance

Estados 18/09/2016 03:20 Vania Pigeonutt / corresponsal Actualizada 16:43
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Originario de una de las colonias más violentas de Acapulco, Ztimpy ha recorrido casi todo el país y es el número 8 de los 50 mejores bailarines del World Breaking Battles 2016

Ha recorrido casi todo el país desde que tenía 17 años para lucir su baile.

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Bboy-Ztimpy llegó entusiasmado el 9 de agosto al aeropuerto de Dallas, Texas, donde haría escala para participaría en el World Breaking Battles 2016, en Las Vegas, Nevada.

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Documentó su equipaje. Faltaban pocas horas para su vuelo, ¡Cuando lo requirieron de migración!, con todo y que sus papeles estaban en orden.

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Me llevaron a investigar, me tuvieron unas tres horas en la sala de espera, me llamaron y preguntaron que a qué iba a Las Vegas y respondí: al evento de brakedance a representar a mi país. Me preguntó el policía: ¿A poco si eres bueno bailando?, ¡Entonces baila!

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La rutina que ejecutó y llevó a Bboy al top ocho de 50 participantes, que contendieron hasta llegar a esa clasificación el 14 de agosto pasado, sorprendió a todos los curiosos y oficiales.

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La ansiedad que le provocó la espera al joven originario de Ciudad Renacimiento, Acapulco, fue disculpada por lo mucho que aplaudieron.

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En 2014 calificó en el Red Bull BC One Cypher-México, quedó en segundo lugar, eso le abrió paso al terreno internacional. Ha estado en Lima, Perú, Houston, Texas, Piedras Negras y fue a Las Vegas. Está en Costa Rica y se irá en diciembre a Nagoya, Japón a otra competencia.

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Acapulco

Miguel Ángel Ruiz Vázquez, Bboy-Ztimpy, llegó entusiasmado el 9 de agosto al aeropuerto de Dallas, Texas. Tras hacer una escala, participaría en el World Breaking Battles 2016, en Las Vegas, Nevada, una competencia internacional de breakdance. Documentó su equipaje. Faltaban pocas horas para su vuelo... cuando lo requirieron de migración, con todo y sus papeles en orden.

“Me llevaron a investigar, me tuvieron unas tres horas en la sala de espera, me llamaron y preguntaron a qué iba a Las Vegas y respondí: ‘al evento de breakdance a representar a mi país’. Me preguntó el policía: ‘¿A poco si eres bueno bailando?, ¡Entonces baila!’”

La rutina que ejecutó y llevó al Bboy o bailarín de Bboying —nombre original de breakdance— al top ocho de 50 participantes que contendieron hasta llegar a esa clasificación, el 14 de agosto pasado, sorprendió a todos los curiosos. La ansiedad que le provocó la espera al joven originario de Ciudad Renacimiento, Acapulco, fue disculpada por lo mucho que aplaudieron.

Ztimpy es muy exitoso en su deporte. Tiene 24 años y ha recorrido casi todo el país. Ha ido a Cancún y Playa del Carmen, Quintana Roo; a Guanajuato, Monterrey; Los Cabos y Tijuana, Baja California; y Tampico, Tamaulipas, por mencionar algunos. Le daba miedo salir y ahora es aficionado. Desde los 17 dejó el terruño, al que vuelve sólo en ocasiones.

En 2014 calificó en el Red Bull BC One Cypher- México: quedó en segundo lugar, eso le abrió paso al terreno internacional. Ha estado en Lima, Perú; Houston, Texas; Piedras Negras y Las Vegas. Está en Costa Rica y se irá en diciembre a Nagoya, Japón, a otra competencia.

Ztimpy, un muchacho sonriente de piel cobriza y 1.74 metros de estatura, es delgado y tiene marcado el abdomen. Aunque el look no le parece relevante a la hora de las competencias, porque para él gana “quien esté mejor concentrado”, él se rapa el cabello de los lados y usa tenis anchos para mostrar sus mejores pasos.

Fue en 2016 cuando sus suelas lo llevaron a ser campeón en el Red Bull Latinoamérica. El joven, originario de una de las colonias más inseguras del puerto, según las autoridades, no sólo demostraba ser uno de los mejores del país sino del mundo.

Los aviones para Ztimpy ya son como subirse a los juegos en un parque de diversiones. Desde que decidió tomar su deporte en serio, lo ve de forma profesional. Cuatro horas diarias de entrenamiento. Ensayos de baile y rutinas para fortalecer su cuerpo.

Arte individual

Es un día de agosto en el que Ztimpy se reencontró con viejos amigos. En la casa ubicada en la colonia Costa Azul de Acapulco se aprecia la bahía. La lluvia de esos días arruinó el evento de arte urbano que se había programado en el Parque de la Reina, al que fue invitado como jurado y donde se mostraría parte de la cultura del Hip- hop. Ofrecen aporreadillo, platillo típico guerrerense de  chile de huevo con cecina. La humedad penetra la vivienda.

Están reunidos varios de los Bboys que participarían junto a graffitero. Ztimpy, apoyado de Dj-Akira, Bboy- Peluche Flow y Vivo y Serio detallaron que el baile tiene sus orígenes en barrios neoyorquinos y bravos como El Bronx y forma parte de la cultura afroamericana. Son varias las influencias de los bailarines profesionales: desde Michael Jackson, el rey del pop, hasta James Brown o el mexicano Germán Valdés, Tin- Tán; el arte marcial afrobrasileño Capoeira, y algunos movimientos africanos que combinan con agilidad, pero al final “cada uno lleva su arte”, dice Ztimpy.

Parte de las actividades consisten en impartir conferencias, talleres y sacar los mejores  top-rocking, powermoves y foot-woorking,  pasos de breakdance que consisten en repeticiones con los pies bailando desde el suelo, movimientos de caderas utilizando mucha flexibilidad, rapidez y saltos y vueltas repetitivas.

En el brazo derecho Ztimpy tiene tatuado un lobo, se lo hizo porque le gustó. Dice que comparte actitudes con el animal en el escenario, donde baila con fuerza. Por más que esperan a que pare la lluvia para mostrar sus habilidades, y alguien les diga que el evento continúa, las nubes no se van. Ztimpy dice que no se raja para bailar y lo siguen sus amigos.

Soñar en grande

Sin apoyo de los gobiernos No cumple el cuarto de siglo y piensa en grande. Ese es el mejor consejo que le da a la generación de jóvenes de su colonia, porque al lograr sus sueños se vive aleado de vicios y delincuencia. Desde que está en Los Cabos, Baja California, dando shows se costea sus participaciones en competencias donde asisten hasta 600 contrincantes. Su sueño es formar un lugar donde los chavos que quieran bailar Bboying, pintar o compartir ideas y encontrar sus talentos converjan, “para que puedan lograr sus sueños y tener mejor futuro”. En Ciudad Renacimiento, donde la delincuencia ha cerrado escuelas y ha matado a taxistas, comerciantes, niños y mujeres,  aprendió sus primeros pasos viendo videos y practicando en su casa. Por eso cada que regresa a ver a su familia trata de inyectar motivación en los jóvenes. Les dice que “le echen ganas a pesar de que las cosas están muy feas”, y recomienda que tomen en serio el hip- hop, “que si practican les va a dejar cosas muy buenas. Yo llego con mi mamá y papá y se sienten orgullosos de mí”.

El baile le parece una salida a una mejor vida. Si se quedan los muchachos en las esquinas y no tienen una actividad qué realizar son proclives a vicios o a participar en hechos ilícitos, pero si se ejercitan y quieren salir, “deben de pensar en grande y disciplinarse”.

En las competencias trata de poner el nombre de Acapulco en alto, hablar bien de su municipio, porque le tiene mucho amor y porque le preguntan con frecuencia cómo están las cosas. Se imaginan que en el puerto matan a cada rato, percepción que cada que llega cobra más sentido: “Cuando vengo uno se saca de onda porque me dicen ‘desgraciadamente pasó esto’”.

Pero ni porque ha demostrado ser un buen deportista, la Secretaría de la Juventud y la Niñez del Estado de Guerrero lo han apoyado con alguna beca. Tampoco el ayuntamiento de Acapulco tiene muchos programas que beneficien a un bailarín de breakdance.

“Dan largas... una vuelta, otra vuelta y uno se enfada. A veces por eso los chavos se enfadan, porque no hay lugares para tomar el baile en serio. Las canchas están en mal estado y hay mucha inseguridad, deberían poner policías para que puedan ir a jugar futbol o practicar algún deporte”, dice.

Con la falta de repuesta de las autoridades, sólo le queda buscar con sus propios medios, y eso aconseja a los que quieran aspirar a Bboys. Al ayuntamiento y al gobierno del estado les pidió hacer programas dirigidos “al gueto, lo verdadero feo”. Emiliano Zapata, Ciudad Renacimiento, Sector 6, colonias donde  si hubiera mayor aportación de recursos, “muchos chavos saldrían del vicio de las drogas”.

Dice que hacen falta lugares como Casa Zapata, “que apenas la volverán a rehabilitar”, para que se den talleres, para que gente lleve comida guerrerense, bebidas como el chilate, para que se hagan hamacas y sea “el gueto” el beneficiado. “Con el Bboying pasa que la gente a veces no lo valora, preguntan “¿eso qué es?” y no les importan las lesiones y horas de entrenamiento por desconocimiento”, reconoce.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), en Ciudad Renacimiento, de donde son la mayoría de Bboys de “raspasuelas”, han sido detenidos líderes de grupos delictivos y es una de las colonias con mayor incidencia en homicidios: tan sólo en esa zona se contabilizan casi 700 en lo que va de 2016.

Esperanza

La lluvia no importó y pronto los integrantes de su grupo e invitados, quienes han ido con Ztimpy a bailar a otros estados y países, se apoderan de un cruce de la costera Miguel Alemán, a la altura de la Casa de Cultura de Acapulco y realizan piruetas sobre el asfalto.

Los chavos se cruzan sobre la vía, mientras los carros están en alto. Con los pies arriba, sus cuerpos doblados y pies flexionados dan una muestra de sus horas y horas de práctica. No escuchan hip-hop ni pistas hechas por dj’s como Akira, pero imaginan el  beat  e improvisan posiciones en pocos segundos.

Ztimpy, quien ya es un favorito de  Youtube,  —hay varios videos suyos desde sus inicios en bailes en el Metro o en Guerrero y competencias internacionales—, recuerda que a pesar de que no hay apoyo a la cultura y que hasta la propia familia dudó que  destacaría en lo que quiso, se aferró a su intuición y confió en el talento  que todos los días fortalece con entrenamientos.

En el patio de la casa de su primo Gibrán, junto con Vivo y serio, con quien sacó sus primeros pasos de baile en la “Rena”,  los chicos rememoran una anécdota. No tenían recursos para salir a competencias, “para poderse medir con los grandes hay que invertir en ir a concursos de baile”, así que se les ocurrió botear y hace un show en el Zócalo.

Entre risas recuerdan un chiste que se ingeniaron en 2010, cuando apenas eran tres en su grupo Raspasuelas: su único hermano que practicó Bboying, Rancher, Vivo y serio y él, llegaban  otros chavos: “Simulábamos que unas señoras iban a ver el show y decíamos: ‘si van a cooperar, cooperen de corazón, no nos hagan como unas señoras que venían de la zumba y sólo vieron…’ hacíamos el show y al final nos daban monedas. No toda la gente respondía igual”.

Ztimpy ha llevado el nombre de Acapulco lejos de los muertos y las tragedias, el campeón está seguro que se traerá otra medalla de Nagoya, Japón, y de Costa Rica, porque su ingenio para buscar el cómo hacerlo siempre le ha dado esas certezas.

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