Tuxtla Gutiérrez.— Al menos cuatro niños migrantes centroamericanos, que eran transportados a Estados Unidos, murieron durante el naufragio de una lancha en las costas de Chiapas, informaron familiares de una de las víctimas.

Los dolientes dijeron que el padre del niño Erick Robles, de seis años, volvió a El Salvador sin llevarse el cadáver por temor a los traficantes de personas. “Los polleros lo amenazaron con armas de fuego y le dijeron que debía desaparecer”.

De acuerdo con su testimonio, en la embarcación viajaban 11 personas, tras el accidente, los adultos prosiguieron en la ruta a excepción de los acompañantes de los menores.

Familiares de Erick pidieron al gobierno mexicano que facilite la repatriación del cadáver y agradecieron su apoyo al Grupo de Ayuda a Migrantes Betta, así como a los consulados de El Salvador en Tapachula y Arriaga.

La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) informó que un agente del Ministerio Público de la Fiscalía Especializada en Delitos Cometidos en Contra de Inmigrantes inició la carpeta de investigación correspondiente para esclarecer las condiciones en que murieron los menores.

La procuraduría indicó, en un comunicado, que tres niños migrantes, originarios de El Salvador, fallecieron al naufragar la embarcación en que viajaban en barra San José, municipio de Mazatán, en la costa de Chiapas.

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