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La guerra entre los 'Chapos' vacía el 'Triángulo Dorado'

21/06/2016
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03:20
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Amalia Escobar / Corresponsal
La familia de don Efrén huyó de la comunidad Las Tunas hacia otra llamada Pericos. Sólo tuvieron tiempo para empacar pocas pertenencias y su lavadora (AMALIA ESCOBAR. EL UNIVERSAL)

La guerra entre los 'Chapos' vacía el 'Triángulo Dorado'

21/06/2016
03:20
Amalia Escobar / Corresponsal
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Chocan el Cártel de Sinaloa y los Beltrán Leyva; conflicto se agudiza tras comicios del 5 de junio

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Badiraguato.— El Triángulo Dorado está desolado. El éxodo de familias por los enfrentamientos entre bandas delictivas rivales ha continuado durante la última semana. La disputa por el control del narcotráfico se ha agudizado en este sitio clave ubicado entre Sinaloa, Chihuahua y Durango, cuna de productores y exportadores de droga.

Ahí se encuentra La Tuna, una de las 530 comunidades que tiene Badiraguato y donde tiene su casa la madre de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, el aún líder del Cártel de Sinaloa.

Vecinos insisten en que el domicilio fue atacado por Fausto Isidro Meza Flores El Chapo Isidro, representante del Cártel de los Beltrán Leyva.

La guerra entre los Chapos se agudizó tras las elecciones del 5 de junio. Encapuchados de Isidro, fichado desde 2014 por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, se internaron en la sierra para atacar a integrantes del cártel de Guzmán Loera, aseguran vecinos de otras comunidades.

Hay una declaratoria de guerra abierta. A los pobladores se les refleja el miedo en el rostro, máxime porque previo al enfrentamiento armado sólo les dieron dos horas para bajar y abandonar el Triángulo Dorado.

El día 12 sacaron en avioneta a la señora Consuelo Loera, madre de El Chapo Guzmán y otros familiares fueron bajados hacia Durango.

La tensión escala entre los pocos pobladores que quedan de más de 300 locaciones. Algunas están prácticamente vacías; el éxodo de desplazados continúa a poco más de una semana de los enfrentamientos.

Desde Badiraguato hacia comunidades aledañas a La Tuna, tomadas por asalto por el Cártel de los Beltrán Leyva, dicen, se observa total calma.

No se observan retenes de ningún tipo. Ni marinos ni personal del Ejército patrullan la zona.

En el Triángulo Dorado no hay autoridad; cientos de personas vestidas de civil patrullan la carretera con radios de comunicación; a bordo de motocicletas, cuatrimotos y vehículos todo terreno circulan desde Badiraguato hasta la mitad del camino que conduce hacia el Triángulo Dorado. Todos custodian el ingreso a la zona.

Perdidas en la nada hay suntuosas mansiones y restaurantes remontados en lo cerros. En las colinas hay hombres vestidos de negro vigilando el paso de los vehículos. No se puede precisar para quién trabajan.

De Soyatita a Huixiopa son 50 kilómetros. Estas comunidades acaban de ser beneficiadas con una carretera de primera.

En el Triángulo Dorado no hay internet. En algunos cerros se ve humo. Los queman a manera de señal. Por lo menos en seis se podían ver las humaredas. En una meseta entre cerros de la comunidad Santiago de Caballeros están construidos varios mausoleos que forman parte del paisaje.

La gente sigue saliendo de sus comunidades. Los pobladores ya fueron advertidos que deben salir de esa región porque esperan un enfrentamiento mayor como el que sucedió el 11 de junio, cuando presuntamente murieron siete sicarios.

El Triángulo Dorado es la cuna de los reconocidos narcotraficantes El Chapo Guzmán, Ismael El Mayo Zambada y Juan José Esparragoza El Azul y Rafael Caro Quintero entre otros.

Gran parte de los habitantes de Badiraguato nunca se han atrevido a subir hacia El Triángulo Dorado. “Es el infierno”, dicen.

Desplazados por narcoviolencia. “Somos de trabajo, tenemos unos animalitos de engorda que no podemos llevarnos. Esto nos tomó por sorpresa. A mi familia le avisaron el miércoles que tenían dos horas para salirse, pero yo andaba vendiendo un ganado fuera y traía el carro, así que se quedaron varados”, dijo Efrén, de 56 años.

Los integrantes de su familia huyeron de una comunidad vecina a Las Tunas hacia otra llamada Pericos. Dejaron atrás toda una vida de esfuerzos y sacrificios. Una pequeña parcela, ganado y hasta las mascotas que formaban parte de la familia.

Las comunidades más afectadas por la violencia en un principio fueron Arroyo Seco, La Tuna, y La Palma, posteriormente se extendió a Huixiopa, La Vainilla y San José del Llano.

El origen es un pleito familiar entre los Guzmán Loera y los Beltrán Leyva quienes están emparentados con varios matrimonios, y buscan quitar el imperio de las drogas a El Chapo.

Hoy en día todos viven en la incertidumbre, incluso en la cabecera municipal, en donde la primera desplazada fue la madre del propio líder del Cártel de Sinaloa.

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