El Juzgado Segundo de Distrito concedió una suspensión provisional que ordena que se frene el relleno de manglares en el polígono de Malecón Tajamar, en donde fue devastado un promedio de 20 hectáreas de humedales y sepultada una amplia variedad de fauna silvestre.

Al respecto, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) afirmó que las autoridades darán respuesta en tiempo y forma a la decisión de un juzgado federal.

En tanto, un grupo de activistas llevó ayer al ayuntamiento de Benito Juárez, en Cancún, algunos de los animales que han muerto durante la destrucción del manglar.

Los ambientalistas, quienes se oponen al proyecto del Malecón Tajamar por el daño ecológico que provoca, pidieron reunirse con el edil Paul Carrillo, por lo que colocaron los cadáveres de dos iguanas y una ardilla en la antesala de la oficina del munícipe.

La destrucción fue autorizada por los gobiernos federal, estatal y municipal. Como la comunidad local se oponía, una brigada de policías y de maquinaria pesada ingresó la madrugada del sábado al lugar para talar el manglar. A la mañana siguiente, el daño en el sitio era casi irreparable.

Activistas acusan que en su prisa por acabar con la tala, los trabajadores sepultaron especímenes vivos.

Los últimos días, centenas de personas, principalmente de Quintana Roo, han protestado a través de mensajes en las redes sociales.

En ellos, le reclama al gobernador Roberto Borge Angulo el haber cometido un atentado contra un patrimonio natural de todos los mexicanos.

La presidenta del Grupo Ecologista del Mayab (Gema), Aracely Domínguez, informó que integrantes del Movimiento Salvemos Manglar Tajamar con autoridades locales y federales, lo cuales se comprometieron a suspender las obras de relleno del sitio hasta que la fauna silvestre que sobrevivió a la destrucción de humedales, y que debieron reubicar previo al desmonte del ecosistema, sea rescatada.

En un comunicado, el gobernador Roberto Borge señaló el sábado que los trabajos de chapeo y desmonte en el Malecón Tajamar se han llevado a cabo “con apego a la ley”.

Ayer, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) señaló que se otorgó en julio de 2005, a través de la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental, al Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) la autorización en materia de impacto ambiental para las obras en el proyecto Tajamar.

Las obras incluían la remoción de 49.1 hectáreas de vegetación hidrófila (manglar, sabana y graminoides), selva baja caducifolia y secundaria, con el fin de dotar a dicho espacio de servicios y la construcción de diversos proyectos inmobiliarios.

Indicó que autorizaciones federales otorgaron en su momento los permisos, después de que los desarrolladores cumplieron con los requisitos establecidos en leyes ambientales.

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