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TIJUANA.— En 2006, el matrimonio formado por Manuel y Chema comenzaron la tradición de colocar un altar para sus familiares muertos, en Estados Unidos, un país donde impera “otro día de los muertos”, una tradición de calabazas, monstruos que cuelgan de las puertas y muchas telarañas. Manuel es oriundo de Baja California y Chema de Michoacán, pero se conocieron en San Diego, California.
“Empezamos a montar un altar en mi casa, para mis tíos y a mi abuelo Idoro, que murió hace 10 años de una embolia. Me da mucha risa, porque me acuerdo que llegaban otros amigos y decían ¡están haciendo brujería!”, recuerda Chema.
Ahora, los altares para los muertos ya no asustan. En conjunto con otros grupos, organizan uno de los festivales más grandes de California, el día de Muertos en la Misión de San Luis, una comunidad asentada en Escondido, al norte del estado. Cada año reciben más de 25 mil personas, conformadas principalmente por migrantes que van acompañados de sus familias.
Cuenta Chema: “Preservar el día de muertos en este país cuesta muchísimo trabajo, todo el año andamos tratando de ir a diferentes partes: museos, escuelas, para contarles de que se trata. Porque se estaba perdiendo la tradición. Tenemos que hacer algo para que todos sepan lo que es, y los chiquillos no crean que sólo hay halloween”.
Pero Manuel, Chema y cientos de migrantes que participan en el Día de Muertos, han vuelto híbrida, la tradición: montan altares en las cajuelas de los Low Riders, carros característicos de los pachuchos, mexicanos que llegaron desde muy jóvenes al territorio estadounidense.
Ese día se visten de gala: pantalones holgados, pero ajustaditos a la cintura, y sostenidos por tirantes; gorros de ala corta con una pluma al costado, y blusas bien planchadas y abotonadas hasta el cuello.
Mezclan los altares tradicionales de la cultura mexicana, con esta moda que han adoptado como suya en Estados Unidos. Ahora en la cajuela de sus bellos carros clásicos, como un Chevrolet 54 o un Cadillac 65, le rinden homenaje a sus padres que se quedaron en un panteón del territorio mexicano.
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