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cesar.huerta@eluniversal.com.mx
Maxim Romanov era adolescente cuando participó en el Campeonato Mundial Europeo de Patinaje, pero tenía que estudiar una carrera y se recibió en Sistemas informativos de economía, en su natal Rusia.
“Podía haber entrado a dirigir cualquier empresa, pero en 2004 quien fue mi entrenador me dijo que había un espectáculo sobre hielo y que si quería probarme”, recuerda.
Así comenzó todo. Conoció un año después a la que hoy es su esposa y también patinadora y presentado en países como Argelia, Italia y Francia.
Ahora se encuentra en México encabezando el elenco de On Ice Nueva York, espectáculo circense sobre piso congelado.
“No está bien decirlo, pero patinar era algo que me gustaba hacer. Mientras que el deporte como tal es de concentración, pero aquí puedo interactuar con el público y eso me gusta, puedo ver la reacción del público y saber que voy bien”, señala Romanov.
Contra lo pensado, las lesiones fueron durante su faceta deportiva y no ahora, que da 15 funciones a la semana. Prácticamente dejó la mitad de dos dientes en una pista en su juventud y luce en la pantorilla derecha una cicatriz producto de haberse encajado una cuchilla de patín.
Tampoco se mete mucho al gimnasio, primero, porque su continuo traslado de una plaza a otra, por pocos días, limita su agenda. Esto ocasiona que cuando vuelve a una rutina, los brazos se cansan y puede entorpecer cargar a su pareja durante las funciones.
“Cada quien debe acomodarse a sus horarios”, señala Romanov antes de comenzar una nueva función la tarde lluviosa del viernes, que no impidió a un centenar de personas comprar su boleto.
“Nosotros tomamos dos horas de ensayo, ahora estamos viendo un acto aéreo con fajas y poder ponerlo”, abunda.
On Ice Nueva York dura cerca de dos horas, compuesto por 20 artistas provenientes de países como EU.
Romanov asegura que el público mexicano es caluroso y eso le gusta, porque en otros países no se entiende por lo que pasa un patinador.
“Aquí aplauden y apoyan, en Argelia la gente comienza a abuchear si algo pasa, sin tomar en cuenta que a veces lo que ocurre no depende de uno (alguna falla) acá hay un entendimiento y te hacen sentir apoyado”, expresa.
El espectáculo estará aún por dos semanas más en la explanada de la Delegación Venustiano Carranza, en la Ciudad de México, por confirmar la siguiente plaza.
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