Cárceles vulnerables

Editorial EL UNIVERSAL

El problema está a la vista: falta autoridad en las cárceles, sea por omisión o por manifiesta compra de voluntades que realizan integrantes del crimen organizado

Un número incalculable de páginas y de minutos han dedicado los medios de comunicación para contar las historias que un día sí y otro también se producen en las cárceles del país. Los hechos no son nada gratificantes; por el contrario, se trata de motines, fugas, asesinatos y de cómo los delincuentes toman el control de las prisiones. En todos los casos se trata de una reiterada violación de la ley sin que haya soluciones de tajo.

 

Esta vez EL UNIVERSAL da a conocer las transmisiones en vivo que un reo hace para su página de Facebook desde una cárcel del Estado de México. Por ese medio está en contacto con familiares y amigos, presenta las instalaciones del penal y a sus compañeros de celda. A través de esa red social ha subido 27 fotografías de su vida en reclusión.
 

El uso de celulares está prohibido en los centros de readaptación social, incluso la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública ordena que todos los penales deben contar con sistemas para bloquear la señal de ese tipo de teléfonos.
 

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos, en su diagnóstico sobre la situación carcelaria en el país, ha señalado de manera clara las cárceles a las cuales no pudo ingresar, debido a la ingobernabilidad que priva en ellas.

 

En su periódica recolección de datos, la CNDH ha identificado también los penales en situación crítica, que son principalmente aquellos que dependen de instancias estatales. No hay que olvidar, sin embargo, que las cárceles federales también han sido blanco de la corrupción. Baste recordar las dos fugas del líder del cártel de Sinaloa.
 

El problema está a la vista: falta autoridad en las cárceles, sea por omisión o por manifiesta compra de voluntades que realizan integrantes del crimen organizado. ¿Por dónde empezar? Por terminar con los actos de corrupción que son el origen de los males. Y debería continuarse con una mayor evaluación externa en la que participen ciudadanos y organismos de la sociedad civil. La CNDH únicamente toma una muestra de los penales establecidos en el país, prácticamente la mitad queda sin ser evaluada.
 

Sin embargo, la principal acción debe ser el compromiso efectivo de autoridades federales, estatales y municipales para devolverle a las prisiones el objetivo que en estos momentos está muy alejado de la realidad: la reinserción social. Sin ello, seguirán generándose las historias de siempre.

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