El futuro del control de confianza en México

Eduardo Backhoff Escudero

En términos llanos, la confianza se refiere a la cualidad de una persona de comportarse adecuadamente bajo ciertas circunstancias. Se dice que una persona es de confiar cuando se puede anticipar con bastante precisión su manera ética de proceder. La confianza es el basamento para estrechar relaciones entre dos personas, grupo de personas o instituciones. Sin embargo, es difícil anticipar si una persona es de confiar o no, sobre todo cuando pueden existir grandes intereses de por medio que mermen la conducta ética de la persona.

Por ello, en ciertas instituciones gubernamentales y privadas se realizan “pruebas de control de confianza”, que miden el grado de probidad de los individuos antes de su contratación, lo que contribuye a disminuir posibles robos, fraudes y otras actividades ilícitas de los futuros empleados que, por su trabajo, pueden estar sujetos a situaciones que pongan a prueba su ética y honestidad. Por ejemplo, los gobiernos buscan impedir la infiltración del crimen organizado en las fuerzas policiales y las instituciones de la banca buscan contratar personal honesto que sea inmune a las tentaciones de cometer fraudes financieros.

En una gran cantidad de países es obligatorio realizar controles de confianza en las instituciones policiacas; como son los casos de México, Estados Unidos y la mayoría de los países del continente americano. En nuestro país, el Centro Nacional de Certificación y Acreditación (CNCA), órgano administrativo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, es el responsable de certificar los procesos de evaluación de los centros de control de confianza (CCC) de la federación y de las entidades federativas. Por el momento, los exámenes que la CNCA aprueba para el control de confianza, son: el médico-toxicológico, el psicológico, el socioeconómico y el poligráfico.

Salvo la primera evaluación (médico-toxicológico), cuyos indicadores son objetivos, los tres restantes no son del todo confiables. Es de mi interés señalar, por esta ocasión, el caso del polígrafo, que se lo conoce como “detector de mentiras”. Este instrumento fue diseñado en 1938 por Keeler, del Departamento de Policía de Berkeley (California), basándose en los trabajos previos de Larson. El polígrafo registra respuestas fisiológicas de las personas —tales como, la presión arterial, el ritmo cardiaco, la frecuencia respiratoria y la respuesta galvánica (o conductividad) de la piel— que se generan ante determinadas preguntas que “comprometen” a la persona evaluada. En teoría, los registros fisiológicos indican cuando una persona está, o no mintiendo. Sin embargo, pese a su credibilidad popular y de algunas instituciones gubernamentales y privadas, las evidencias científicas del polígrafo indican que éste no es un instrumento del todo válido y confiable para detectar mentiras (Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y la Asociación Estadounidense de Psicología).

Recientemente, han surgido nuevas tecnologías para mejorar la calidad de la evaluación de confianza o credibilidad de las personas. La más novedosa y prometedora se le conoce como detección oculo-motora (EyeDetect), que se basa en detectar el engaño con base en el aumento de la carga cognitiva de las personas al momento de mentir. El EyeDetect mide la carga cognitiva con las siguientes respuestas involuntarias: dilatación pupilar, tasa de parpadeo, fijación ocular e inconsistencias en las respuestas. Lo anterior se fundamenta en estudios científicos que muestran, por ejemplo, que mentir es cognitivamente más complejo que decir la verdad y que la dilatación pupilar es directamente proporcional al uso de recursos cognitivos.

Aunque esta tecnología es bastante novedosa, ya cuenta con evidencias sólidas que la posicionan como una verdadera alternativa al polígrafo. En distintas publicaciones científicas (por ejemplo, el Journal of Experimental Psychology Applied) se ha evidenciado que el EyeDetect ha podido clasificar correctamente al 85% de los casos estudiados. Por ello, diversas instituciones internacionales utilizan esta nueva tecnología en sus procesos de control de confianza, tales son los casos de: la Fuerza aérea y la Escuela Militar de Cadetes de Colombia; la Policía Nacional y la Dirección Nacional Anti-drogas de Perú; el Ministerio de Seguridad de Jamaica; el Laboratorio de Ciencias Forenses de la India; así como instituciones de seguridad de diversos gobiernos estatales y municipales de los Estados Unidos.

El uso de la tecnología EyeDetect podría mejorar el control de confianza en México y, con ello, apoyar la iniciativa anti-corrupción del presidente Andrés Manuel López Obrador.
 

Presidente del Consejo Directivo de Métrica Educativa, A.C.
Ex presidente de la Junta de Gobierno del INEE
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