Seguridad para las mujeres

Editorial EL UNIVERSAL

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Esta semana cundieron los reclamos por intentos de secuestro a usuarias del Metro de la Ciudad de México. Los casos se difundieron en redes sociales, y aunque eran pocas las denuncias presentadas ante las autoridades capitalinas, fue crucial que éstas entendieran que la falta de acciones judiciales no dice nada sobre la cifra real de delitos cometidos o los intentos de hacerlo.

En materia de crímenes, siempre hay una cifra negra de ilícitos que no se denuncian o que no derivan en averiguación previa. En el país, de acuerdo con el Inegi, ese índice fue de 93.2% a nivel nacional en 2017. La razón: la población lo considera una pérdida de tiempo o no tiene confianza en ninguna autoridad.

En particular para las mujeres, denunciar implica que en las oficinas del Ministerio Público sean puestas bajo sospecha y, ante casos de acoso o delitos sexuales, tengan que reproducir con detalles la agresión que desean dejar atrás.

En los intentos de secuestro a mujeres en el transporte y otros lugares públicos de la capital del país, el gobierno local no puede actuar de la forma de siempre.

Se trata de casos que comienzan a levantarse como una ola y que ha generado temor entre la población femenina.

Es deseable que más allá de operativos policiacos o de revisión de pasajeros, tanto a nivel local como federal se generen las condiciones —incluso con casos ejemplares que muestren el fin a la impunidad— para propiciar la denuncia.

Planteamientos como el de una diputada veracruzana para imponer “toque de queda” a mujeres están fuera de lugar y remiten a épocas que deben ser superadas.

En la administración capitalina anterior se repartieron silbatos para que mujeres llamaran la atención cuando sufrieran actos de acoso en lugares públicos. Hasta ahora, ese tipo de medidas no resultaron en disminución de incidentes ni hay datos de que se hayan usado alguna vez de forma exitosa.

El problema de la violencia contra las mujeres no es algo nuevo, pero sí la vocalización que, por fortuna, hemos hecho de este mal. El sábado las mujeres volvieron a tomar las calles para manifestarse y exigir respeto a su integridad, así como medidas de protección. La demanda para terminar con el acoso en el transporte público también se hizo presente.

La jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum ha mostrado previamente sensibilidad en el tema de género y atención a la mujer. Es justo esperar que se actúe con prontitud y se vaya al fondo de lo que está ocurriendo en el transporte público. Es la oportunidad de demostrar que, ahora sí, se apuesta por soluciones de raíz.

 

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