El panorama es toda una fantasía hippie: en una playa jalisciense prácticamente virgen, el hotel Verana está asentado entre rocas y construido con materiales naturales. La alberca, de borde infinito, queda al frente y es el mejor punto de vista hacia la selva y la bahía.

Mientras te relajas en su cálida agua, lo único que te devuelve a la realidad es el servicio digno de un hotel de lujo; puedes ordenar un trago o incluso un almuerzo.

En la propiedad, la naturaleza es protagonista. Se encuentra en un punto solo accesible en bote, el personal te lleva desde el muelle de Boca de Tomatlán, a 50 minutos de Puerto Vallarta.

No se admiten niños, el servicio se especializa en parejas. Hay tratamiento de spa para dos, clases de cocina y picnics románticos en la playa. 

El tour: las playitas deshabitadas y las cascadas de la región son las dos cosas que debes ver si estás en el destino. El hotel ofrece excursiones en bote, a pie o a caballo. La empresa Vallarta Adventures te lleva al pueblo de Yelapa y cascadas secretas.

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