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Cleveland.— El Progressive Field, casa de los Indians de Cleveland, vivió ayer una jornada de locura.
Indians y Cubs protagonizaron un vibrante séptimo duelo por el título de la Serie Mundial ante más de 43 mil aficionados que esperaron casi un siglo para ver a sus equipos pelear por la corona.
Ni siquiera el actor Charlie Sheen, quien llegó escoltado al estadio, quiso perderse el festejo.
Los fanáticos de los Cubs se ilusionaron en los primeros innings del partido cuando su equipo parecía encaminarse al título. El festejo les duró poco, pues los Indians mandaron el cotejo al sueño dorado.
En Cleveland se vivió un ambiente de fiesta hasta la novena entrada, que se vio malograda con la victoria de los visitantes. En Chicago los bares fueron el punto de reunión.
Los seguidores arribaron al inmueble con la franela de su equipo con la esperanza de que se rompiera con una larga sequía.
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