Cruz Azul, como equipo “chico”

Jémez solicit a humildad a los Cementeros y sustentar esa grandeza dentro del campo, no con discurso
La Máquina consiguió su primer triunfo al mando del estratega europeo Francisco Jémez, en partido amistoso (AGUSTÍN CUEVAS. IMAGO7)
11/12/2016
00:36
Daniel Blumrosen Juárez
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Cuando cruzó el océano Atlántico para vivir su primera experiencia como director técnico fuera de España, Francisco Jémez tenía muy claro que llegaría a un club con brillante pasado y oscuro presente, diferencia que se ha encargado de aclararle a sus futbolistas durante las pocas sesiones que han tenido.

El nuevo entrenador del Cruz Azul jamás ha dudado de la grandeza que sustentan las aún nutridas vitrinas de la institución, pero se resiste a que el actual plantel celeste sea denominado “grande”. Para prueba, los cinco torneos consecutivos sin clasificar (racha más larga en la historia de La Máquina) y los 19 años sin ganar la Liga.

Serio, el estratega europeo solicita humildad a los Cementeros y sustentar esa grandeza dentro del campo, no con discurso o aferrándose a un pasado que ellos no construyeron.

“Llevamos mucho tiempo sin demostrar que somos un equipo grande. No hablo del club o de la afición, sino del equipo, que no ha demostrado serlo en los más recientes años”, sentencia Jémez, en conferencia de prensa realizada en el Centro de Alto Rendimiento de la Federación Mexicana de Futbol, donde el club realiza la primera parte de su pretemporada. “Hemos perdido mucho prestigio, y lo digo así porque ya soy parte de este equipo”.

Al que desea cambiarle la mentalidad. Muchos de sus antecesores dijeron lo mismo, pero lo del español parece distinto. Lo que pretende es que sus jugadores entiendan que el desempeño de los más recientes años no está a la altura de un equipo que se jacta de ser grande, por lo que —adelanta— el trabajo empezará como si fuera un equipo considerado “chico”.

“Hace falta un cambio de mentalidad y ya veremos si eso sirve. Veremos realmente si funciona cuando vengan momentos complicados”, comparte. “Tenemos que ser un equipo humilde, sentirnos un equipo pequeño, pero demostrar que somos un equipo grande cuando estemos en la cancha. Quien no lo vea así, no tiene cabida en el equipo”.

Lo que ha visto durante sus primeros días al frente del club. Jémez no lleva más de media docena de prácticas al frente de los azules, pero ya empieza a notar esa filosofía que tanto le interesa impregnar en el grupo.

“Ha sido una semana de trabajo muy buena. La primera sensación que tenemos es de sorpresa, porque han tenido una carga [de trabajo] muy importante, y la predisposición ha sido muy fuerte”, aplaude. “Tenemos que jugar como un equipo pequeño y humilde, para poder ganar los partidos. Vamos a seguir analizando para mejorar y poner al equipo como queremos”.

Aunque la sencillez dentro y fuera del campo no es negociable. El español comenzó a familiarizarse con las calamidades cruzazulinas hasta que fue buscado para hacerse cargo del equipo, pero tiene bastante claro que sentirse superior a los adversarios, antes de jugar los cotejos, puede ser una causa de la sequía que tanto duele a su numeroso pueblo.

“Sin humildad ni trabajo, no podremos ganarle absolutamente a nadie”, sentencia. “A lo mejor, el problema es que salíamos al campo sintiéndonos que éramos demasiado grandes y no lo demostrábamos”.

Rostro que desea modificar desde la primera jornada, cuando el Cruz Azul reciba al Necaxa, el sábado 7 de enero. Desea ajustar hasta el más mínimo detalle, porque vino a México con el deseo de adjudicarse su primer trofeo en un Máximo Circuito.

Sí, su hambre de gloria se ha unido a la que también experimenta el club... Y espera que sea una fusión que arroje gran éxito.

“No sé si sea necesidad o el destino. Cuando Cruz Azul apuesta por mí, me llena de satisfacción, porque quiero ganar cosas”, afirma, ilusionado. “El pasado me importa, en la medida que no se repita, pero me interesan más las cosas que pueda conseguir”.

“Si no se ha clasificado en cinco temporadas, es obvio que algo se ha hecho mal. A lo mejor, el gran mal de este equipo es que se le ponga esa carga de no ser campeones... Quiero abstraerlo de eso”.

Aunque siempre deberá estar consciente de que la grandeza se demuestra sobre el lienzo verde.

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